Ángel Luis Lorenzo.- Apenas unas semanas he terminado de leer el libro de Carlos Crivell y Antonio Lorca: Pepe Luis Vázquez. Torero de culto. En él pude encontrar muchos conocimientos sobre el Sabio de San Bernardo: pureza en el ruedo y humildad en el hogar. Resumiéndolo todo en esa frase que resonó también, de boca de uno de los autores, al finalizar la presentación (hace unos días) en las Ventas: “Con Pepe Luis Vázquez, Sevilla, se vistió de luces”. Haciéndome eco de esas palabras, cambio Sevilla (cielo en la tierra) por el cielo como meta del alma de todo torero, para dar título a este artículo de opinión.

¿Cómo hacer ese camino? “Nadie encuentra su camino sin haberse perdido varias veces”… Una de las últimas frases, que el mismo Fandiño dejó escrito en su cuenta de Tiwtter. En medio de ese camino, “lucha” era la palabra que sonaba en su vida, por volver a recuperar lo que había realizado como torero (su salida a hombros el año 2014 en las Ventas, o 9 corridas en Sevilla, como apuntaba Carlos Crivell), combinando un presente sacrificado y monacal entregado a ferias grandes y pequeñas, haciendo su propio camino, no ateniéndose a copias, hasta que el drama llegó.

Iván Fandiño caía mortalmente herido en el Sur de Francia. En la pequeña localidad de Aire-Sur-l’Adour. Aprovechito, herrado con el hierro de Baltasar Ibán, un toro que ni siquiera le correspondía, lo mató (el destino no se sujeta a lógica). Minutos antes, como si de una profecía se tratara Duffau escuchó la voz de Fandiño: “Daos prisa porque me estoy muriendo”, siendo fiel a su manera de ser del todo o nada. Qué bien descrito por Juan Diego Madueño en dos palabras: El guerrero a contracorriente.(merece la pena su lectura en el Español).

Antes de esta realidad trágica, Iván Fandiño nacía en Orduña (País Vasco) el 29 de septiembre de 1980. Su primera vocación fue pelotari pero pronto sintió que si vida era ser torero. Se apuntó a la Escuela Taurina de Bilbao donde al día de hoy, era considerado un torero vasco de referencia . Luego partió a Valencia y después a Jerez de la Frontera, siempre con el sueño de formarse como torero, realidad ya en España y Francia, lidiando corridas duras.

Quisiera que en todos los tendidos se lea ese respeto y seriedad al mundo del toro, porque aquí se muere de verdad ( en medio de una sociedad que peca de superficialidad). Para los aficionados sevillanos, se revive en la memoria, momentos como el de Montoliú, donde ahora como antes, la tristeza se posó en los tendidos. Toca rezar por su alma y por su familia. En la retina su última corrida por España, en mi tierra cacereña de Plasencia con los victorinos.

Grandeza, dureza, dolor y alegría…. palabras que definen el toreo y la vida misma. En la retina helada, de todos los seguidores de Sevillatoro.es, su último quite… En el cielo, todos los críticos taurinos harán llegar sus crónicas al gran Maestro de la Vida (Dios). Espíritu de lucha en los callejones, Espíritu de Gloria en el cielo. Aún resuena su brindis a Victor Barrio en la plaza de toros de Valdemorillo: “El está en la Gloria, donde la mayoría de los mortales sueñan estar y jamás podrán”. Ahora, también tú estás participando de esa Gloria, porque toda tu vida fuere tesón y corazón. DEP.