De izquierda a derecha, Serna, Cadaval y Aguado. Foto: Rocío de la Oliva Martos

Carlos Crivell.- Los tres últimos matadores de toros que han tomado la alternativa en la plaza de toros de Sevilla nacieron en la ciudad del Betis. Se trata de Pablo Aguado (Sevilla, 1991), Rafael Serna (Sevilla, 1995) y Alfonso Cadaval (Sevilla, 1995). La temporada taurina de 2018 ha sido corta para ellos. No han toreado muchos festejos, pero a la hora del balance cada uno tiene una lectura distinta. Para conocer sus impresiones, hablar de sus sensaciones ante el invierno, de sus esperanzas para la temporada venidera y de algunas cosas más, nos reunimos con la terna en un paraje maravilloso: Dehesa Yerbabuena.

La finca que en su día fue propiedad de Rocío Jurado y Ortega Cano, situada en las inmediaciones de Castiblanco de los Arroyos, en Sierra Morena y en el Corredor de la Plata, dentro de una comarca con numerosas dehesas en las que se cría el toro bravo. En Dehesa Yerbabuena, llamada ‘Matute’ cuando era propiedad de Espartaco, se palpa en todos los rincones el recuerdo de la más grande, sobre todo en la capilla donde contrajo matrimonio con el torero, que sigue dominando el horizonte de una finca espléndida.

Los tres matadores sevillanos se han vestido de forma impecable para el tentadero. Se cumplen las normas eternas del toreo. Con el chalequillo gris y la camisa blanca, las calzonas y los botos camperos se ajustan a rito del torero en el campo. El perfil ya comienza a verdear después de la primeras lluvias del otoño. La luz toma protagonismo para ofrecer paisajes de inusitada belleza en las dehesa. 

Pablo Aguado. Foto: Rocío de la Oliva Martos

Cada uno de estos matadores sevillanos ha llegado a la cita en momentos muy distintos de su trayectoria. Pablo Aguado está saboreando todavía la oreja de Madrid, que junto al triunfo en la feria de abril de Sevilla deja en un lugar de privilegio su posición ante una nueva temporada. El sevillano toreó con hondura a un toro de Torrestrella en abril pero no fue suficiente para cumplir muchos contratos. Se quedó esperando con sensaciones variopintas. De un lado, Aguado no entendía que no lo llamaran; de otro, estaba seguro de que si llegaba el día estaría preparado para demostrar su capacidad torera. El día llegó de forma insospechada con una sustitución en la Feria de Otoño y una faena solvente llena de buen toreo.   

Rafael Serna afrontó su cita sevillana con poca suerte. Venía de cumplir algunos contratos en plazas mexicanas, lo que le mantuvo en forma. Pasada Sevilla y su escasa fortuna, el año se puso cuesta arriba y apenas completó tres actuaciones en plazas españolas, entre una más que esperanzadora en Utrera. El futuro más inmediato para Serna es su vuelta a plazas mexicanas para seguir avanzando en su preparación con la vista puesta en la temporada española de 2019. Será ya un futuro sin la compañía de quien lo ha apoderado hasta ahora, José María Almódovar. Rafa Serna debe encontrar un nuevo apoderado.

Alfonso Cadaval está recién llegado al escalafón. Después de tres años como novillero y 26 festejos a cuestas, la alternativa en Sevilla hace escasas fecha colmó sus ilusiones y le dejó abiertas las puertas de la esperanza. Quería dejar una buena impresión, su meta era ganarse los futuros contratos, lo que ha logrado porque parece que tiene asegurada su presencia en la Maestranza en la próxima Feria de abril y mayo. Durante el invierno seguirá con sus estudios de periodismo y no abandonará su cuartel de concentración de Utrera junto a Alberto de la Peña.

Seis vacas se tentaron en Dehesa Yerbabuena. Tres de ellas, de procedencia Guardiola Pedrajas; las otras tres, de Jandilla. Como sucede en estos casos hubo de todo y la suerte corrió por barrios. No es el lugar de la crítica, y menos en un tentadero, pero cada torero exhibió sus formas y su momento. Cuando ya la tarde se escapaba por las lomas de la montaña, el trío sevillano contó en voz alta algunas de sus impresiones.

Pablo Aguado abrió el fuego para comentar que “el parón después de la Feria de Sevilla fue más largo de lo que nosotros mismos podíamos esperar, pero ahora lo agradezco porque me ha permitido afrontar las últimas corridas con mayor madurez y preparación. Ese tiempo de espera ha sido bueno para poder llegar a Madrid con una mentalidad muy buena y así he podido aprovechar esa inesperada oportunidad que se me presentó”.

Aguado se muestra muy ilusionado con el próximo año,pero es que en  esta profesión hay que ganarse los contratos todas las tardes. Estas orejas de Sevilla y Madrid no me servirán de nada si no se ratifican en la próxima temporada. Del pasado no se vive, hay que estar bien todas las tardes”.

Rafael Serna. Foto: Rocío de la Oliva Martos

Rafael Serna opina queeste primer año como matador de toros no iba a ser fácil y lo normal era que hubiera pocos contratos. Es la consecuencia de cómo está ahora el toreo. Yo esperaba torear mucho más, pero no es el momento de las quejas, sino que lo que ahora conviene es cargar las pilas para el año próximo”. El torero es consciente de que “tiene que llegar un triunfo en una plaza de primera categoría, pero sobre todo en Sevilla y en Madrid”. Se le pregunta si está dispuesto a confirmar en Madrid. “A todos los toreros les gusta confirmar en Madrid. En mi caso, también. Y allí es donde puede cambiar mi vida como torero. Sevilla, también, pero más que nada Madrid”.

Alfonso Cadaval está satisfecho con lo que ocurrió en la tarde de su alternativa, “porque la responsabilidad era muy alta al estar anunciado con dos figuras muy grandes. Pienso que estuve a la atura y si no llega a ser por la espada quizás estaríamos hablando de otros resultados. Esa tarde me da fuerzas para este invierno. Quería justificar que la alternativa era merecida y, sobre todo, quería ganarme mi futuro. Si vuelvo a Sevilla en la Feria se colmarán mis expectativas, porque se habrá demostrado que no me han regalado nada”.

Tanto Pablo Aguado como Rafael Serna con su mínima temporada española coinciden que un detalle. Habla Serna. “He renunciado a torear en algunas plazas que nos han ofrecido. Ha habido ofertas que no se podían aceptar porque los toreros, que nos jugamos tanto en la plaza, necesitamos un respeto mínimo para vestirnos de luces. Siempre he ido por derecho a las plazas y así quiero seguir en el futuro”.

Sale a la palestra la posibilidad de torear en plazas americanas. Ni Pablo Aguado ni Alfonso Cadaval lo tienen ahora como una posibilidad inmediata, aunque coinciden en que si hay una buena oportunidad sería buenoporque es una forma más de estar en activo y en forma”. Serna conoce el continente americano, sobre todo México y se muestramuy contento de haber pisado sus plazas y el trato que he recibido de los aficionados. Este invierno espero volver porque es una buena forma de estar siempre preparado”.

Alfonso Cadaval. Foto: Rocío de la Oliva Martos

El tiempo que transcurre no es el más idóneo para elegir la profesión de torero. Estos tres toreros nacidos en Sevilla saben ya de la gloria del triunfo, aunque también de la amargura de las decepciones y las incomprensiones; conocen los desaires y las ofertas poco recomendables para vestirse de luces, así como ya saben lo que es estar en el banquillo a la espera de contratos. ¿Les ha merecido la pena elegir esta profesión? O mejor, ¿animarían a un chaval a que soñara con ser torero en estos momentos?

La coincidencia es general: “Si ese muchacho tiene condiciones, seguro que le animaríamos a seguir su vocación”. Afirman más.  “Ahora los toreros se forman en las Escuelas Taurinas, y es una maravilla lo que se siente y se aprende cuando se quiere ser torero. Hay un respeto, una educación y un ambiente de compañerismo que no existe en casi ningún otro sitio. A un chaval que de verdad quiera ser torero siempre le recomendaría a que conociera lo que es una Escuela Taurina, porque los valores que allí se inculcan son muy buenos para ser mejores personas”. Rafael Serna apostilla algo nuevo: “También es muy importante decirle la verdad a quien quiere ser torero. Si no tiene condiciones hay que hacérselo ver pronto”. Aguado remata: “Siempre lo animaría si tiene verdadera afición, pero le recomendaría que no deje nunca sus estudios”.

Se muestran confiados en representar al toreo sevillano en el futuro, “algo que nos recuerdan continuamente, pero que también nos llena de responsabilidad. Es un privilegio haber nacido en Sevilla, eso no lo puede decir cualquiera”. Se sienten amparados por Sevilla. Pablo Aguado afirma que “no podemos tener ninguna queja ni de la afición ni de la empresa de Sevilla”. Son amigos fuera del ruedo, “dentro no hay amistades, ni siquiera en el campo donde siempre nos gastamos algunas bromas”, pero no descartan que algún día puedan estar anunciados los tres en un cartel en la plaza de toros de Sevilla. Alfonso Cadaval admitiría cualquier cartel en Sevilla para mí sería bueno”. Lo refrendan sus compañeros, incluso Pablo Aguado, ahora en un nivel algo más alto después del triunfo madrileño.Sería bueno para nosotros, para Sevilla y para la juventud que desde el principio nos ha apoyado”.