Buena novillada de Fuente Ymbro para abrir la Feria de Córdoba. Álamo y Barrio, sin personalidad, aunque el último tuvo el lote más deslucido. Ortega cortó una oreja en el sexto, pero naufragó en el tercero

Fuente Ymbro / Juan del Álamo, Víctor Barrio y Juan Ortega

Plaza de Córdoba, 2ª de Feria. Un cuarto de plaza. Seis novillos de Fuente Ymbro, correctos de presencia y de juego desigual. Buenos primero y tercero; manejable, el cuarto, deslucido, el segundo. Quinto, flojo y sexto, manejable.
Juan del Álamo, de grana y oro, estocada baja (saludos tras aviso). En el cuarto, estocada tendida y seis descabellos (saludos tras aviso).
Víctor Barrio, de verde botella y oro, estocada (palmas). En el quinto, pinchazo y media caída (silencio).
Juan Ortega, de rioja y oro, media estocada tendida (saludos). En el sexto, estocada (una oreja).

Carlos Crivell.- Córdoba

Se supone que Juan del Álamo y Víctor Barrio son de lo más granado del escalafón de novilleros. Se habla de sus cualidades, parece que tomarán pronto la alternativa y torean en las ferias. ¿Torean? Ahí está el problema. Los novilleros siguen siendo toreros rutinarios, que hacen los que les han enseñado, que suele ser lo mismo que hacen sus mayores. Hay, por tanto, una notable carencia de personalidad en la torería que viene.

Ambos se presentaron en Córdoba en una de las muchas novilladas que tienen contratadas. Álamo tropezó con un gran novillo de Fuente Ymbro, el primero de la tarde, y le dio una infinidad de pases por ambos pitones de los cuales nadie se acuerda. El novillo tuvo veinte embestidas primeras de categoría, demostrando pujanza y acometividad. Álamo, sobrado de técnica, no pasó nunca la raya de que provoca la emoción en el tendido. Se pasó trazando muletazos diez minutos y le arreó un espadazo bajo.

Y lo que son las cosas. Salió en cuarto lugar un novillo de menos calidad, pero el salmantino se transformó en un torero bullidor en una faena para la galería con rodillazos, molinetes, manoletinas y demás alardes, que fue muy bien recibida por la plaza. No hubo toreo bueno, lo que hizo Álamo fue alegrar a la masa. Si acierta con el descabello seguro que le dan algún trofeo.

Barrio es otro novillero con vitola. En su paso por Córdoba no ha tenido suerte. El primero que mató fue muy descompuesto; el quinto, flojo y descastado. Dicho lo cual, al menos hay que exigirle a un aspirante que muestre más ganas de triunfo, que abandone el academicismo y se monte encima de los astados. Barrio, torero alto y moderno, lo quiso resolver con muletazos por ambos pitones y nada más.

En Córdoba hablan bien de Juan Ortega, un sevillano que se está forjando como torero en la ciudad califal. Tiene buen porte torero, sobre todo lejos de la cara del toro, algo que no está de más. La imagen que ofreció con el tercero no fue buena. El novillo metió bien la cara y Ortega pecó de falta de sitio y de templanza. La faena fue muy desigual, hubo muletazos diestros de alguna entidad, aunque al conjunto le faltó unidad. Se fue el novillo sin la faena que parecía que tenía en sus embestidas.

Ortega dibujó lances al delantal y un galleo por chicuelinas de buen corte. De nuevo apareció un novillero de formas muy estudiadas. El comienzo de faena fue precioso con pases a media altura. Los muletazos con la derecha tuvieron empaque. El novillo, muy bueno, llegó quebrantado por una costalada a destiempo. Ortega mejoró su imagen con este sexto, si bien el animal le duró muy poco. La oreja fue mitad por la estocada y mitad por el paisanaje.

Fotografía: Enrique Elías (www.patiodecuadrillas.com).

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