El domingo 22 de abril se presenta el libro de Álvaro Pastor Torres, Crónicas casi impertinentes, en lo salones del Círculo Mercantil de Sevilla a las 12,30 de la mañana. El libro lleva un prólogo de Carlos Crivell y un epílogo de Francisco Robles. Será presntado por el presidente de la Cominsión de Cultura del Congreso, Juan Manuel Albendea

Aunque los textos, que aquí se recogen, tienen como referencia a una serie de festejos celebrados casi todos en la plaza de toros de Sevilla, han sobrepasado la temporalidad puntual para ser crónicas de una ciudad en su manifestación taurina.No falta tampoco, en este libro, un análisis de los peligros que acechan la fiesta, que no está en los argumentos que esgrimen los supuestamente ecologistas en su contra –Francis Wolff ha señalado brillantemente 50 motivos para defenderla-, ni tampoco en las cuatro rubias que se ponen en pelota picá delante de una plaza de toros. Los grandes problemas de la tauromaquia están mayoritariamente dentro, en un caballo de Troya a lomos del cual Saturno devora a sus propios hijos ora de corto ora de luces.

Álvaro Pastor, profesor de Historia, experto en Historia del Arte, historiador de la Ciudad que conoce como la palma de bronce que lleva en su mano la Giganta, Álvaro Pastor Torres es un sevillano raro en el mejor sentido de la palabra. Y es un aficionado a los toros sin fisuras desde niño. Gracias a la confianza que puso en ese niño ya hecho hombre el director de El Mundo de Andalucía, Francisco Rosell, al beneplácito del jefe de la sección taurina, Carlos Crivell, y a las buenas gestiones de su apoderado, Paco Robles, consiguió firmar, primero comentario, y después, hasta crónica taurina.
 

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