Foto: Rafemo

La feria del año 2000 la confeccionó Diodoro Canorea con un formato parecido a los de los últimos años del siglo XX. El Domingo de Pascua cayó muy tarde, el 23 de abril, de forma que se unió el ciclo continuado de la feria con el festejo inaugural, salvo el martes 25 en el que no hubo toros. La base de la feria eran Curro Romero, Enrique Ponce, Morante, Rivera Ordóñez y Finito de Córdoba. A final de enero falleció el empresario sevillano y sus herederos, Eduardo Canorea y Ramón Valencia, dejaron claro que los carteles presentados eran los que había confeccionado el empresario desaparecido.

Fue una feria variada con algunos detalles llamativos. El triunfador fue Manuel Caballero, la mejor faena la hizo Dávila Miura y la corrida de Núñez del Cuvillo fue la más premiada. Fue el año del percance de Morante cuando ya había cortado las dos orejas al primero de su lote, la del triunfo de Hermoso de Mendoza y el del buen toreo de capa de Finito de Córdoba.

Curro Romero había sido contratado para Resurrección, tres en la Feria y una en San Miguel. Cinco corridas por delante. La Feria la solventó con detalles. La del 2 de mayo de 2000, con toros de Juan Pedro Domecq y la compañía de Curro Vázquez y Finito de Córdoba sería la última del Faraón en la plaza de toros de Sevilla. Ese día el que triunfó fue Finito que le cortó las dos orejas al tercero de la tarde. Curro se vistió de azul y oro. Lidió los toros de nombre Perverso y Sigiloso. El balance fue de silencio en ambos.

A Curro le quedaba la corrida de San Miguel del 23 de septiembre. Todo se complicó con el cambio de los toros y la caída de la terna de Curro Romero, Manzanares y Morante. El resto es conocido. Curro quiso torear un festival para ANDEX y la empresa se negó a ceder la plaza. Ahí quedarons sus palabras sobre  que «no era una caja de ‘pescao’ para que lo llevaron de un lado a otro». Curro y Morante se fueron a La Albaga a torear el festival el día 22 de octubre y por la noche anunció en un programa de radio que se retiraba de los ruedos. Se había marcha el torero más carismático de Sevilla en la historia del toreo. Sevilla ha dado muchos toreros buenos a la Fiesta, incluso algunos tan fundamentales como Joselito y Belmonte. Curro ha sido el torero que ha despertado más pasiones en la afición de Sevilla. El Faraón mantuvo su sitio desde el primero día que pisó la plaza hasta el último. Sevilla le fue fiel en el triunfo y en el fracaso.

Esa corrida del 2 de mayo fue una más en su momento. Con el paso del tiempo, se convirtió en la última de Curro en Sevilla, algo que nadie sabía en su momento. No hubo, por tanto, ninguna manifestación especial de la plaza hacia su torero más venerado. Curro no volvió a torear en público nunca más después del festival de la Algaba.

Las fechas claves de Curro en Sevilla

Curro Romero y Sevilla. Las fechas de una pasión

Curro Romero forjó gran parte de su historia torera en la Real Maestranza de Sevilla, escenario donde cimentó su fama mundial en una relación que ha sido catalogada como de amor y odio y que han conferido el calificativo de mito de Sevilla. Curro Romero llegó al corazón más íntimo de Sevilla en su larga trayectoria en la Maestranza. Y esa simbiosis entre una ciudad y su plaza de toros superó todas las barreras. Los números del Faraón de Camas en la plaza sevillano marcan un hito: 5 novilladas, 183 corridas de toros y 12 festivales.

Si los números asombran, la realidad de Curro en Sevilla es una sucesión de emociones. Desde que abrió su capote como novillero el 26 de mayo de 1957 hasta el 2 de mayo de 2000, Curro fue el ídolo venerado por la pasión de los sevillanos, capaces de esperar a su torero con una devoción especial, que perdona las tardes sin brillo, para gozar cuando el torero regó la plaza con un estilo único. La pasión de Sevilla con Romero creció como crecen los amores verdaderos. Y Sevilla le amó, aunque en los días malos desde el tendido surgiera aquello de “Curro, te odio; pero mañana vuelvo para verte”.

Curro Romero toreó en la Feria de Abril todos los años desde que tomara la alternativa en 1959. Han sido 42 ferias consecutivas. Los datos estadísticos hablan de orejas, vueltas, ovaciones, pitos, broncas y avisos. Sevilla se ha quedado con días de alegría, otros de enfados, con el júbilo ante el toreo más excelso y la pena de no poder contemplar otras veces un arte tan excelso. Un torero de inspiración, capacitado para lo más grande y también para lo más malo. Estas son las fechas claves de Curro en Sevilla.

Novilladas en la Maestranza

26 de mayo de 1957: Su primer paseíllo en la Maestranza fue en una novillada celebrada el 26 de de mayo de 1957, acompañado por Antonio Romero y el portugués Trincheira con novillos de Benítez Cubero. Romero sustituyó esa tarde a Mondeño. El impacto de su estilo fue enorme. Delavega tituló en el Correo; “Hasta el nombre lo tiene torero”. El novillo del triunfo se llamó Radiador. Durante un quite, la banda de Tejera acompañó los lances del camero, vestido de blanco y oro para esa ocasión. Cortó las dos orejas al novillo y salió a hombros.

Ese mismo año toreó cuatro novilladas más, los días 30 de junio, 7 de julio, 15 de agosto y 28 de septiembre. Lo más importante es que se llenó la plaza y el ambiente en torno al novillero de Camas creció como la espuma.

Matador de toros

19 de abril de 1959: Curro Romero no toreó ninguna novillada en 1958 en la Maestranza. Sería el único año de su larga trayectoria en los ruedos en los que no pisaría el albero sevillano. Tomó la alternativa el 18 de marzo d 1959 en Valencia de manos de Gregorio Sánchez en presencia de Jaime Ostos con toros del Conde de al Corte. El 19 de abril toreó su primera corrida de toros en Sevilla. El cartel lo completaban Gregorio Sánchez y El Trianero con toros de Peralta. Al sexto de la tarde, de nombre Gallego, al que cuajó con el capote, le hizo una gran faena y le cortó las dos orejas. Fue su primera salida a hombros por la puerta de cuadrillas, vestido de verde y oro, la misma tarde que se pintó por primera vez la segunda raya del tercio. Ese año volvió dos tardes más a la Maestranza si mucha suerte

16 de junio de 1960: En los primitivos carteles de la Feria no figuraba Curro Romero, pero la presión popular y la prensa lograron su contratación para dos corridas, aunque luego lidió otra como sustituto de José Julio. No hubo nada destacado, salvo el toreo sublime con el capote en la del 1 de mayo. Ese día acabó con un pantalón de monosabio al romperle el toro la taleguilla. Volvería el día del Corpus, 16 de junio, para un acontecimiento singular como la reaparición de Manolo González y la compañía de Jaime Ostos en la lidia de reses de Tassara. Esa tarde, cuando la corrida parecía finalizada, Curro Romero pidió el sobrero, llamado Tomatero, con el hierro de Tassara.   Toda su lidia fue un clamor. Hasta dieciocho verónicas le dio al toro para rematar en el centro. Tras una faena inmensa, el torero de Camas cortó las dos orejas y abrió por primera vez la Puerta del Príncipe.

29 de septiembre de 1960: Después de su gran triunfo en el Corpus, Curro volvió el 16 de junio sin suerte. En la corrida de San Miguel, con la misma terna del 1 de mayo, se celebró una corrida concurso en la que Romero lidió las reses de Benítez Cubero y Bernabé Fernández. Fue una gran tarde de toros en la que Curro cortó una oreja a cada astado. Definitivamente, Curro Romero había conquistado el corazón de los sevillanos.

21 de abril de 1961: Toreó dos corridas en la feria. En la primera, 18 de abril deja siete verónicas inolvidables. Titulaba El Correo: “Las siete verónicas de Curro Romero, hermosas, bellísimas, lentas y ceremoniosas”. El día 21 de abril lidió reses de Benítez Cubero con Ostos y Puerta y cortó una oreja a cada toro. La tarde fue triunfal para todos, pero la faena de Curro al sexto fue prodigiosa, comenzada con ayudados a media altura, seguida por naturales y redondos, rematada por desplantes. Ese año aún volvería el 1 de junio y en San Miguel, el día 29 de septiembre, para firmar otra gran tarde con dos orejas frente a los toros de Núñez en una corrida en la que falló con la espada.

13 de junio de 1963: La feria de 1962 no fue buena. Tampoco las dos corridas de la Feria de 1963. Sin embargo, en su primer encuentro en Sevilla con El Cordobés, el día 13 de junio, corrida del Corpus, con la compañía de Pedrés y toros de Núñez, la faena de Curro al quinto, de nombre Aguilucho, fue un canto al mejor arte del toreo.

29 de septiembre de 1964: Las dos corridas de la Feria pasaron sin triunfos, aunque en la del 23 de abril ocurrió una anécdota. Curro apuntilló a un toro de Urquijo. En San Miguel, el día 29 de septiembre, toreó en sustitución de El Cordobés, para lidiar toros de Núñez con Pedrés y Gabino Aguilar. Don Fabricio II escribió en ABC que “la faena al quinto alcanzó  caracteres de clamor, perfecta en su totalidad y con marcado sentido de la medida”.

29 de abril de 1965: Toreó Curro en las fechas del 25 y 28 de abril sin grandes novedades. El día 29 se conformó un cartel con toros de Benítez Cubero para Diego Puerta, Curro Romero y Paco Camino. Fue una corrida histórica con la apoteosis sevillana. La plaza se llenó hasta la bandera y los tres espadas rivalizaron en arte y torería. La vuelta al ruedo final del ganadero con los tres espadas pasó a la historia del toreo y de la Maestranza. Romero cuajó el toreo a la verónica y realizó una faena majestuosa al quinto, llamado Chichorro. Como dato curioso, Curro entró en la terna en sustitución de Jaime Ostos. También sorprende que nunca más se repitiera este cartel en Sevilla.

19 de mayo de 1966: Toreó tres corridas en la Feria de 1966 sin que hubiera nada para el recuerdo. Como desagravio, Curro se anunció como único espada en la corrida de la Cruz Roja. El diestro se vistió de azul y oro para lidiar seis de Carlos Urquijo. Cortó ocho orejas y dio ocho vueltas al ruedo, una de ellas después de un quite con el capote a la verónica en sexto, un toro llamado Pesador. ABC, que en su portada exhibió a Curro por la Puerta del Príncipe,  tituló la crónica como “Apoteosis romerista”. En El Correo, Delavega publicó que “Curro Romero ascendió a la cima del arte del toreo”.

24 de abril de 1967: Ese día, en corrida organizada por la Cruz Roja, Curro Romero salió por tercera vez por la Puerta del Príncipe. Le cortó las dos orejas al toro Patatero, de Urquijo, en un festejo en el que le acompañaron el rejoneador Rafael Peralta y los matadores Litri y Jaime Ostos. Franco asistió a esta corrida. Antes, el 16 de abril, había cortado dos orejas a un toro de Pilar Herráez. Fue una buena temporada en Sevilla para Curro la de 1967. El 20 de abril brilló en la faena al toro Duqueso, de Benítez Cubero, y también en la de San Miguel se lució sin cortar trofeos.

13 de junio de 1968: En la corrida del Corpus de 1968, Curro volvió a lidiar seis astados en solitario y salió por cuarta vez por la Puerta del Príncipe. Cortó cuatro orejas en otra tarde para el recuerdo. Ese mismo año aún toreo el 15 de agosto en corrida mano a mano con Alfredo Leal y cerraría en San Miguel.

10 de junio de 1971: Las temporadas de 1969 y 1970 no fueron buenas para Curro, que toreó poco y en Sevilla no se sintió inspirado. Sin embargo, la de 1971 fue excelente en la Feria de Abril. Curro fue proclamado el triunfador de la Feria por el jurado de la Maestranza, gracias a una regularidad dentro de una alta concepción de toreo. En las tres corridas de la Feria, 11, 17 y 18 de abril cortó alguna oreja. Fue en la corrida del Corpus, de nuevo para la Cruz Roja, cuando logró cortar dos orejas al toro Desprendido, de Benítez Cubero. Decía Don Fabricio II en ABC que “la muleta del camero fue un instrumento para crear belleza”.

29 de junio de 1972: Había cortado una oreja a un toro de Cubero el día 20 de abril, pero el palto fuerte fue su tercera actuación como único espada. El 29 de junio, en festejo organizado por la Asociación de la Prensa y con la plaza hasta el tejadillo, Curro se enfrentó a reses de Martín Berrocal. Cortó una oreja al primero y dos al segundo, pero la tarde no continuó en el mismo tono. Podía haber salido a hombros por la del Príncipe, pero Curro no quiso hacerlo.

15 de agosto de 1973: Pasó la Feria de 1973 sin éxitos y se desquitó en la de la Cruz Roja del 31 de mayo, al cortar una oreja a un toro de Núñez en un festejo que toreó con Luis Miguel Dominguín y Paquirri. De nuevo brilló el 29 de junio en la corrida de la Prensa. La nota cumbre del año fue el día de la Virgen de los Reyes con un cartel único: Antonio Bienvenida, Curro Romero y Rafael de Paula. Estuvo enorme Bienvenida, pero Curro respondió con una gran labor en el quinto, de nuevo de Cubero, al que le cortó las dos orejas.

23 de abril de 1977: En 1974, el Faraón toreó dos corridas en Feria y la del Corpus el 19 de junio. No hubo nada destacado. Lo mismo pasa en 1975 y en 1976. En 1975 comenzó a utilizar trajes de torear con solapa, que fueron típicos de Curro. Además, sólo toreó en Sevilla en esos años en la Feria. La temporada de 1977 volvió a ser brillante. El 16 de abril le cortó dos orejas a un toro de Núñez en una corrida que fue clamorosa por parte de la terna, completada por Paquirri y Manzanares. Cumplió con suficiencia el 20 de abril y llegó el 23, cartel con Galloso y Macandro en  la lidia de reses del Marqués de Domecq.  La faena a Serenito fue cantada por Caro Romero en ABC con frases como “vimos torear a la Giralda como en un sueño. El cielo por montera y el Guadalquivir por faja. Lleno de gracia como un Avemaría torera. El rocío de la emoción se llama lágrima. Y la lágrima de Sevilla fue a caer en la guitarra de cristal y seda del arte de torear de Curro Romero”.

19 de abril de 1980: Toreó diez tardes en las temporadas de 1978 y 1979 con poco acierto. El ambiente parecía en contra, pero en la segunda corrida de la Feria de 1980, con toros de Carlos Núñez, y la compañía de Manzanares y Espartaco, que se presentaba, Curro volvió a salir por la Puerta del Príncipe, la quinta. Decía Caro Romero en ABC que “Curro y Sevilla son como Romeo y Julieta. En su amor no hay drama, sólo disgustos, que acaban siempre en satisfacción”. Ese año toreó dos tardes más en al Feria y en una mixta con Antonio Ignacio Vargas y el novillero Pepe Luis Vázquez Silva.

18 de junio de 1981: Cartel de tronío en la corrida del Corpus. Abre Manolo Vázquez, que saldría por la Puerta del Príncipe, seguía Curro y cerró Paula. Fue la tarde de los quites soñados que aún se recuerdan por Sevilla. Los tres toreros de verde con poco más de media plaza. Manolo Vázquez fue sacado a hombros por la del Príncipe. Esa temporada se anunció siete tardes en la Maestranza con pocos logros en conjunto.

1 de mayo de 1982: Curro llegó ese día a las cien corridas en la Maestranza. Toreó reses de Manolo González con Manolo Vázquez y Emilio Muñoz. El Faraón ofreció las dos caras de su toreo, con una labor profunda y redonda en el quinto. Se fue de la plaza entre vítores y algunos gritando: “Curro, otras cien más”.

Foto: Arjona

30 de abril de 1984: Pasó el año 1983 con cinco tardes en la Feria y sólo algunas pinceladas de toreo bueno. El 16 de abril toreó con Paco Ojeda y Curro Durán, el día de la alternativa del utrerano, y surgió un torero enrabietado al ser cogido y torear de forma sublime a la verónica. La tarde grande fue la del 30 de abril de 1984, el día que inmortalizó al toro Flautino, de Gabriel Rojas. Enfundado en un terno grana y azabache, cuando los mentideros dudaban se su capacidad por tantas tardes de aparente apatía, Curro esculpió una obra gloriosa del arte del toreo. “Lo que hizo ayer Curro Romero es soñar el toreo. El temple, la majestad, la gracia, el pellizco de los ángeles, la morosidad y la amorosidad de cada pase eran caricia de gloria y repique giraldero de mecida de palio por la angostura de un pasillo piramidal”. Así escribió el poeta Caro Romero en ABC.

12 de octubre de 1988: Hubo destellos de su tauromaquia en algunas corridas de los años 1985, 1986, 1987 y1988. En la corrida de la Cruz Roja de este último año, cartel mixto con toros y novillos de Ramón Sánchez y Paula y el novillero Valderrama de compañeros, el Faraón bordó el toreo con el capote. Así lo firmé en ABC en un texto titulado ‘Curro meció su capote y Sevilla lloró de emoción’: “Gris la tarde y nazareno su terno. Los clarines anunciaron la salida del cuarto, de nombre Agareno, un toro bonito de hechuras, bajo, de los que suele embestir. Salió Antonio Cobos y el toro fue largo. Curro Romero, el del terno nazareno en la tarde gris, salió a recibir al toro junto a la barrera del tendido cinco. Primero fueron dos verónicas por el pitón izquierdo, luego otra imposible de contar por el derecho y como remate media para fundirla como ejemplo del toreo de capa en su más grandiosa expresión. ¡Que nadie toque al toro!, dijo Romero. Y con el capotito recogido, la figura llena de orgullo torero, fue hacia el toro y otra vez surgió el milagro de unas verónicas de ensueño. Hasta un quite, de nuevo con lances para el recuerdo, ofreció el torero de Camas. Allí acabó la corrida. Por el paseo Colón, Sevilla fue soñando verónicas….”  (Carlos Crivell, ABC 13-10-1988).

14 de abril de 1989: En la feria de 1989 se anunció cuatro tardes y sólo en la que cerró sus actuaciones pudo resurgir su arte inigualable. Ese día lidió toros de Torrestrella con Fernando Cepeda y Litri hijo. El cuarto, de nombre Buenasuerte, le permitió torear de forma arrebatadora con el capote y con la muleta, aunque no hubo trofeos.

31 de marzo de 1991: El Domingo de Resurrección del año 1991 fue nuevamente de clamor para Curro Romero, que sin cortar orejas dejó la huella de su toreo majestuoso. Toros de Torrealta y Espartaco y Pareja Obregón, que tomó la alternativa, en el cartel. El cuarto, de nombre Trigueño le sirvió para destapar su tarro de esencias en una labor que comenzó con verónicas sublimes y siguió con una faena corta pero intensa con temple y personalidad. Esa temporada actuó en dos festejos más en la Feria y volvió a anunciarse en San Miguel.

26 de abril de 1992: En plena temporada de la Expo, en la que Curro toreó nueva tardes en Sevilla, quedó en el recuerdo la corrida del 26 de abril con toros de Sepúlveda con Romero, Espartaco y César Rincón. Era el mismo cartel previsto para el 4 de octubre de 1991 y que no se celebró al caerse Espartaco y Rincón por problemas con el ganado. Ese día de abril del 92, Curro toreó con suavidad y temple al cuarto. Sevilla volvió a salir toreando de la Maestranza.

12 de octubre de 1993: Después de tres tardes en la Feria sin nada destacado, en la corrida de la Cruz Roja del 12 de octubre le cortó una oreja a un toro de Núñez del Cuvillo en una faena justa, bella y llena de empaque. Toreó con los hermanos Domecq y Espartaco.

20 de abril de 1994: Esa tarde de la Feria de 1994 vio cómo le devolvían un toro de Rojas al corral, de nombre Estampadito, el único que se dejó vivo en la Maestranza. Paco Ojeda y Enrique Ponce hicieron el paseíllo con el camero.

7 de abril de 1996: Curro Romero sigue muy vivo y lo demuestra en esta fecha del Domingo de Resurrección con  una tarde de clamor.  Toreó con Emilio Muñoz y Rivera Ordóñez. El cuarto, de Torrealta, de nombre Gandano, propició una faena cumbre. Los titulares fueron expresivos: ¡Viva Curro Romero! (El País); La Maestranza vibró con Curro (Diario16); Y en el cuarto, Romero resucitó (El Correo); Curro Romero dibujó el toreo a paso de procesión (ABC).

30 de abril de 1998: La temporada de 1997 pasó en blanco en cuanto a triunfos, aunque siempre con detalles aislados. Se anunció cuatro tardes en la feria de 1998. En la última, del 30 de abril, con toros de Juan Pedro Domecq y Enrique Ponce y Rivera Ordóñez de compañeros, cuajó un toro con su estilo reconocido.

Foto: Rafemo . 27 de abril de 2000

17 de abril de 1999: En su segunda corrida de la Feria se lidiaron toros de Juan Pedro Domecq y le acompañan Espartaco y Rivera Ordóñez. El cuarto, de nombre Parlanchín, pasó a la historia porque fue el último al que Curro le cortó las orejas. Nuevamente resplandeció su empaque único y su estilo majestuoso con capote y muleta.

2 de mayo de 2000: No se sabía entonces, pero en esa fecha toreó por última vez en la Maestranza Curro Romero. Actuó en cuatro tardes en la Feria. El 2 de mayo hizo el paseíllo con Curro Vázquez y Finito de Córdoba, en la lidia de Juan Pedro Domecq. No volvería a pisar el ruedo maestrante vestido de luces. El último toro se llamó Sigiloso, nº 122, burraco, de 559 kilos.

Epílogo

No actuó en la corrida que tenía contratada en San Miguel. Toreó el 22 de octubre en La Algaba un festival y por la noche decidió retirarse. La conmoción en el mundo de los toros fue inmensa. Ahí quedó una trayectoria que había tenido como centro a la Real Maestranza de Sevilla. 200 paseíllos en la plaza de toros de Sevilla. No ha habido, ni posiblemente habrá, un torero tan idolatrado, discutido y amado por Sevilla que Curro Romero. El reconocimiento ha sido unánime. Desde Medalla de Oro de las Bellas Artes hasta el nombramiento como Académico en las de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría. Al lado de la Puerta del Príncipe está su estatua que refleja el desplante de Curro ante Flautino, aquel toro de Rojas que toreó de manera sublime: Sevilla, a Curro.