ManoleteLuis Carlos Peris.– Veintinueve de agosto, fecha tintada en negro como efeméride por la tragedia que conmovió a todo un país de por sí conmovido por la más larga posguerra conocida. El suceso ocurrió el 28, pero en la siguiente madrugada, mientras goteaba la sangre a través de un colchón de hospital, dijo el torero una frase que quedó grabada en la Historia. “Qué disgusto va a llevarse mi madre” fue lo último que musitó Manolete mientras Álvaro Domecq impedía la entrada de Lupe Sino y evitaba el artículo mortis. Sesentainueve años de un suceso que lloró España entera, un país que intentaba salir del horror que fue la guerra más incivil. Un país al que le había paliado el sufrimiento la irrupción de un torero que movió a la gente hasta a empeñar el colchón para ir a verlo. Aquella España negra necesitaba un señuelo para narcotizar su pena y eso lo perdió en Linares tal día como hoy.

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