Pepe Luis_cartuchoDSLuis Carlos Peris.- Pepe Luis, sin necesidad de añadirle su apellido es reconocido por el mundo taurino en general desde que aparece rutilante en unas novilladas nocturnas en plena guerra civil. Y surge su figura para ocupar de forma inmediata el trono del toreo según Sevilla. Sucede a su admirado Manuel Jiménez Chicuelo como torero favorito de Sevilla y así se mantendrá durante las once ferias que va a torear con pleno en la década de los cuarenta para rematar a principios de los cincuenta.

La carrera de Pepe Luis es mucho más intensa que extensa y en sus albores mantiene una rivalidad con Manolete que se quiebra tras aquella cornada de espejo en Santander el 25 de julio de 1943. Un toro de Escobar le raja la cara y ese percance es un punto de inflexión en la vida de Pepe Luis. “Ahí se me acabaron las prisas por ganar dinero y opté por hacerlo de forma más pausada. A partir de ese día se acabaron las rivalidades y opté por competir conmigo mismo, sólo conmigo mismo”, nos contaba muchos años después en la intimidad de su chalet de Beatriz de Suabia.

Pepe Luis, al que Gerardo Diego califica de torero excelso con apariencia de tímido colegial. Tuvo sus cimas y sus simas. De las primeras no hay un solo testigo que pueda olvidarse. De las tardes negras salía con gran facilidad y muy conocidos son esos quites del perdón con los que borraba todo lo malo ocurrido anteriormente. Aunque para perdón, perdón, lo que se dice perdón, cómo se hizo perdonar con aquel toro de Villamarta una Feria que llevaba de forma desafortunada. Eso ocurrió el 25 de abril de 1948, Corrida del Centenario de la Feria, y en la que borró sus cuatro fracasos anteriores. Cuentan los que estuvieron en esa tarde que Pepe Luis logró la quintaesencia del pase de pecho al sacarse al toro por la hombrera contraria tras quedársele debajo olisqueándole las zapatillas.

Treintainueve tardes de Feria hizo el paseo Pepe Luis en la Maestranza y en doce de ellas compartió cartel con Manolete. Su primera tarde ferial fue el 18 de abril de 1941 matando una corrida de Urquijo con Juanito Belmonte y Manolete de compañeros de cartel. Una oreja cada uno cortaron Manolete y Pepe Luis, pero la cumbre pepeluisista llegaría al día siguiente desorejando por partida doble a un toro de Miura. Esa tarde del 19 de abril sería la del debut como ganadero de don Eduardo Miura Fernández, con el que el torero tendría una amistad fraternal hasta su fallecimiento.

Con Manolete las cuatro tardes del 42 y sin el cordobés, ausente en esa Feria, en la del 43, apenas pasaron cosas reseñables, sólo que en esta última Feria surgió arrolladora la figura de un torero de Triana que el 2 de mayo le cortó las dos orejas a un toro de Tassara en presencia de Franco, que asistía por vez primer a una corrida en la Maestranza. En la del 44, su primera Feria tras el cornalón de Santander, vuelve a verse las caras con Manolete sin que pasen grandes cosas. Pepe Luis está sumido en un bache, pero, como ocurrió antes con Chicuelo y años más tarde con Curro, a la afición se le pasan pronto los enfados y sigue esperándolo. En esa Feria de 1945, Pepe Luis acompaña a Manolete en la que será última tarde sevillana del cordobés matando una corrida de Curro Chica acompañados de Álvaro Domecq y del mexicano Fermín Rivera.

Al fin, un triunfo tras la depresión. El 27 de abril de 1946, Pepe Luis le corta una oreja a un toro de Carlos Núñez en compañía de Álvaro Domecq, Juanito Belmonte y un Pepín Martín Vázquez que es acogido como posible sucesor del de San Bernardo en el trono de Sevilla. Desgraciadamente, un toro de Concha y Sierra le da una cornada en Valdepeñas el 8 de agosto del 47 que le tuvo al borde de la muerte y que va a frustrar una carrera que se preveía deslumbrante.

Torea Pepe Luis cuatro tardes en la Feria de 1947. El 18 de abril le corta una oreja a un toro de Bohórquez en día glorioso de Pepín y en la que resulta gravemente herido el picador José Márquez. Mata cuatro toros de Miura por cogida de Rafael Gitanillo y le brinda uno a Rafael el Gallo. El toro que cogió a Gitanillo se lo había brindado el trianero a Manolete, espectador en el tendido, en la última ocasión que el Califa estuvo presente en la Maestranza.

Hasta cinco tardes se anuncia en 1948. En ella irrumpen con fuerza los hermanos Pepe y Luis Miguel Dominguín. Mala Feria para Pepe Luis, pero quedaba el último cartucho. Era la Corrida del Centenario y tras haber visto cómo la gente seguía enfadada con él tras buena faena a un toro de Miura, en el cuarto fue el acabóse. Un toro fino de lámina del Marqués de Villamarta colaboró en el milagro para una de las grandes apoteosis pepeluisistas en Sevilla. Las dos orejas del toro para él y el recuerdo indeleble de una cima del toreo eterno.

En el 49 y en el 50 se anuncia cuatro tardes. El primer año le corta la oreja a un toro de Bohórquez en compañía de Luis Miguel y de Manolo González tras un apoteósico recital de toreo al natural. Y otra apoteosis más, la del 1 de mayo con un lote excepcional de Tassara. Encabezaba cartel con Ángel Peralta, El Andaluz y Antonio Bienvenida y se entretuvo en desorejar a sus dos toros. Cuatro orejas en la tarde de más trofeos para Pepe Luis en su plaza. Al año siguiente surgen más sombras que luces en una Feria redonda para Manolo Carmona. En el 51 descansa y vuelve en octubre para doctorar a su hermano Manolo.

El año de 1952 será la última vez que Pepe Luis pise la Maestranza vestido de luces. Será el 20 de abril y debutan dos jóvenes matadores de toros, Antonio Ordóñez y Pablo Lozano. Curiosamente, la última tarde del torero de Sevilla en Sevilla será la primera del que sería considerado rey de los toreros años más tarde, el gran Antonio Ordóñez. Pepe Luis volvió en 1959 a los ruedos y no toreó en Sevilla, pero sí pudo ir a Madrid para confirmar la alternativa del que sería su sucesor en el corazón de Sevilla, Curro Romero.

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