Cinco toros buenos de Pereda, tres orejas y solo una con fuundamento para Venegas en la primera de la Feria de Jaén, donde Vega estuvo tan airoso como despegado, Lamelas se mostó bullidor y lo mejor lo hizo Venegas al natural en el tercero.

Pereda / Salvador Vega, Alberto Lamelas y José Carlos Venegas

Plaza de toros de Jaén, 15 de octubre de 2011. 1ª de Feria. Un cuarto de plaza. Seis toros de José Luis Pereda, 1º y 6º con el hierro de La Dehesilla, correctos de presencia y de buen juego, sobre todo por la nobleza, excepto el sexto, difícil.

Salvador Vega, caña y oro con remates negros, estocada (una oreja). En el cuarto, pinchazo hondo y tres descabellos (saludos tras aviso).
Alberto Lamelas, turquesa y oro, pinchazo, dos descabellos, estocada y un descabello (saludos tras aviso). En el quinto, pinchazo y estocada (una oreja).
José Carlos Venegas, de azul rey y oro, estocada (una oreja tras aviso). En el sexto, estocada baja y tres descabellos (saludos tras oreja)

Carlos Crivell.- Jaén

Una empresa valiente ha logrado organizar una Feria de San Lucas cuando todo estaba encaminado a un año sin toros. Es difícil la coyuntura taurina de una provincia cargada de dehesas, toros de lidia y aficionados solventes. Para empezar la cosa estuvo bien en materia ganadera. Pereda soltó en Jaén la corrida buena que se puede esperar de una divisa con tan buen origen. La corrida se movió bien y tuvo nobleza. No se pueden quejar los diestros del ganado.

Se podrían quejar los aficionados de que a toros tan potables no les cortaran las orejas a puñados. También los aficionados tienen el derecho a quejarse de que a esos toros no se les toreara bien, con las naturales excepciones.

Salvador Vega es un torero interruptus. No se trata de descubrir ahora lo bien que torea Vega. Si Vega torea bien y no ocupa el lugar de honor que su estilo le haría merecedor, habrá que admitir que algo pasa. Y claro que pasa. Por ejemplo, ocurre que se pasa los toros a un metro de su anatomía casi siempre. Esto no le pasa solo a Vega, es patrimonio de la mayoría del escalafón. Vega toreó separado al primero de forma correcta, limpia y templada. La oreja fue por la estocada. Estuvo mejor con el cuarto. Fue brillante el toreo de salida con el capote. Ahora surgió el diestro más reposado y se lo pasó por la cintura. Fue el Vega bueno, pero esta vez lo mandó todo al garete con la espada. Cortando orejitas sueltas con toros tan nobles no se puede progresar.

Los dos toreros locales no tienen muchos partidarios en Jaén. No metieron gente suficiente en el coso. Alberto Lamelas se mostró muy decidido y afanoso toda la tarde, aunque con limitaciones serias en su concepto del toreo. Al segundo lo recibió de rodillas con una larga, lo quitó por gaoneras y le hizo una faena muy larga de calidad intermitente. Se mostró más entonado con la derecha y menos templado con la zurda.

Con el quinto lo puso todo de su parte para lograr el triunfo. El toro se movió con alegría y no resultó fácil por su codicia. Lamelas le dio pases rapidillos, se dio un arrimó muy serio al final y se entregó en plan kamikace a la segunda entrada en la suerte suprema tras un pinchazo. El encontronazo fue brutal y, por fortuna, no pasó nada. Se ganó una oreja por su denuedo y entrega. Pasó a la enfermería y salio en poco tiempo.

José Carlos Venegas es el contrapunto de su paisano. Su afán es torear despacio y con buen gusto. Con el muy buen tercero logró verónicas de calidad. Ya con la muleta, Venegas comenzó con unas bernardinas (o algo parecido) tras clavar la espada en el albero. Lo bueno fueron algunas tandas al natural citando de frente llenas de preciosismo y delicadeza. La faena fue muy larga. Sobresalió ese toreo al natural lleno de plasticidad. La oreja tuvo fundamentos. Y buena fue una sola y no dos como querían los paisanos.

El sexto fue el toro menos brillante de la suelta. Muy apagado, fue un toro mentiroso que fue demasiado para un torero poco placeado. Apenas pudo darle pases y se animó al final con algunas manoletinas muy celebradas por los paisanos. Al final, cinco toros buenos y una oreja de mérito para Venegas. Poca cosa.

 

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