La repercusión del brote de Lengua Azul aparecido hace unos días continúa su curso. En la Comunidad de Extremadura se están enviando al matadero todo tipo de rumiantes, ovino, vacuno y caprino. Se están haciendo chequeos continuados y en un periodo de quince días se podría tener un dictamen más seguro de la situación.

Las mismas fuentes afirman que de persistir el problema y por lo tanto la inmovilización, la solución para el toro bravo sería considerar las plazas de toros como mataderos, algo ya apuntado por el consejero de Agricultura y Pesca de la Junta de Andalucía, Isaías Pérez Saldaña. Esto supondría que, al estar las regiones afectadas aisladas por los 150 kilómetros fijados como área de protección, el trasiego interno para las plazas de toros obligaría a que en cada comunidad se lidiarían sólo reses de esa comunidad.

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