Nobleza y casta. – Toda la novillada de Talavante fue de una extrema nobleza. Sin embargo, adoleció de casta brava. No fueron bravos en el caballo. Se plantea el dilema de la bondad para la muleta y la casta del toro. De todas formas, fue una bendición ver cómo embistieron los novillos del matador extremeño.

Cuadrillas. – Por fin saludaron dos banderilleros: Joaquín Oliveira y Fernando Sánchez. Quien debió saludar en solitario fue Sánchez, porque Oliveira puso dos pares simplemente correctos. De los picadores, un día más, poco hay que contar. El tercio de varas fue simulado.

Puerta de Cuadrillas. – Hay quien ha dicho que Julio Norte salió a hombros por la Puerta Grande. En Sevilla no hay tal puerta. De un lado, la del Príncipe; de otro, la de cuadrillas o principal.

El palco. – Está claro que el palco este año no quiere muchos problemas. La oreja del sexto, después un pinchazo, fue fácil y desproporcionada. Otro aspecto del palco es la presentación de la novillada, muy al límite por abajo. Es verdad que ese detalle quedó opacado por la extraordinaria forma de embestir en la muleta de la novillada de Talavante.

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