Foto: Andrés Alfonso Quiles

La capilla del Baratillo de la calle Adriano fue nuevamente el centro del toreo sevillano en la misa celebrada como acción de gracias por la temporada y en memoria de los difuntos de todo el toreo. La asistencia superó todas las previsiones ya en la misa, concelebrada por el director espiritual de la Hermandad, don Andrés Ybarra, junto a don Plácido Manuel Díaz Vázquez, que fue el encargado de la predicación en una homilía memorable por su manera de aunar la Fiesta y la religión católica.

Se anotó la presencia de representantes de todos los estamentos del toreo. Todo ello, presidido por el Hermano Mayor de la corporación, Luis Fernando Rodríguez, que dirigió unas palabras de júbilo para anunciar la coronación canónica de la Virgen de la Piedad en el próximo año, al tiempo que anunció distintas actividades que tendrán al toreo como protagonista. No podía faltar la Real Maestranza con Luis Manuel Halcón; la empresa Pagés con Ramón Valencia; los presidentes, con José Luque Teruel. El núcleo fundamental fueron los toreros, ya en activo, ya retirados. Hay que mencionar a Paco Ojeda, Tomás Campuzano, Litri, El Tato, Dávila Miura, Curro Durán padre e hijo, Luis Arenas, Rafael Torres, El Cid, Oliva Soto, Esaú Fernández, Juan Leal, Mariscal Ruiz, Javier Zulueta, Diego Bastos, Álvaro Burdiel, Gabriel Puerta, Luis Mariscal, entre otros. El lleno absoluto en la capilla lo pusieron distintos estamentos de la Fiesta, tales como empleados de la plaza, periodistas y aficionados en general.

Ante la Virgen de la Caridad se procedió a realizar la fotografía de familia, más numerosa que nunca. Y luego llegó la convivencia en los salones de la casa de Hermandad del Baratillo, un centro de abrazos de reencuentros y corrillos para analizar rumores, todo en pura armonía con un pescao frito por medio, que fue el toque fundamental para rematar uno de los actos de mayor sabor taurino que pueden celebrarse en la Sevilla del toreo.

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