BarcelóLuis Carlos Peris.- Aparcando la ristra de complejos que le llevó a dialpidar el capital de veinte concejales, Zoido instituyó un premio taurino a tono con lo que Sevilla significa en el toreo. Tan importante fue que los primeros premiados fueron Pepe Luis y Curro, los dos últimos ocupantes del trono de Sevilla. Pero el sucesor de Zoido en la Casa Grande no quiso incomodar al antitaurinismo y optó por el híbrido de premiar a la cultura en vez de a un torero. Y le dio el premio a Miquel Barceló, el pintor balear que perpetró el cartel más antitaurino que imaginarse pueda. Ahora el premio anda arrumbado sin perrito que le ladre, pues el premiado anda de la misma forma que Bob Dylan para la Academia sueca, missing total. Y ahí está el bueno del alcalde buscando a alguien que lo recoja en nombre de Barceló, mientras el preferido para tal purgante se resiste como gato panza arriba.

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