Capacidad: 12.900 localidades.

Inauguración: Abril y mayo de 1762, aún con la plaza sin finalizar. Se organizaron cuatro corridas con José Cándido, Joaquín Rodríguez Costillares y Juan Romero, de Ronda.

Esta plaza de toros de estilo andaluz tiene como característica mas acentuada la forma ovalada de su coso taurino. Consta de enfermería, cuadras, capilla y estancias para los toreros. De sus tres puertas de acceso la mas famosa es la Puerta del Príncipe, por la que son sacados los matadores a hombros cuando tiene una tarde triunfal. La puerta tiene 7 varas de alto, con adorno de orden jónico, y 4 varas de luz, la que da principio a un cañón de igual capacidad y 24 de largo, que conduce al circo.

HISTORIA

Es la plaza de toros más representativa de la Fiesta eterna que existe en el mundo. Su arquitectura es un compendio de gracia andaluza y señorío. Bella por fuera, con una espléndida Puerta del Príncipe, por dentro es un círculo imperfecto con barreras de color rojo, ladrillos en el tendido y cal blanca y amarilla en las gradas con columnas de mármol que forman unos arquillos célebres en el toreo. La plaza es propiedad de la Real Maestranza de Caballería.

La Real Maestranza de Caballería, que fundada en 1670 y cobró carácter oficial en 1725, tiene reales ordenanzas concedidas por el rey Felipe V, que el 14 de mayo de 1730 le otorgó el título de Real y el 2 de junio del mismo año nombró al infante don Felipe como hermano mayor.

En el Baratillo, Arenal de Sevilla, se construyó la primera plaza redonda de madera, acabada en 1733, donde actuó el padre de los toreros sevillanos: Miguel Canelo, natural de San Bernardo, empleado de las caballerizas, que actuaba con Pepe el de Ronda. En Sevilla se mataron los toros a estoque antes incluso que lo hiciera Pedro Romero. Y nos han llegado los nombres de los primitivos matadores con estoque: Benete, Saavedra, Chamorro y Huevo.

En ese tiempo, aún estaba en pie la plaza redonda del Baratillo, donde el público invadía el ruedo antes del principio de la corrida, formando grupos cantando y bebiendo, es decir preparando los ánimos para la fiesta posterior. Y luego venía el despeje, el desalojo de la gente que subía a las gradas.

Esa primitiva plaza de madera sufrió graves desperfectos con los años de la prohibición, los gastos de mantenimiento eran cuantiosos, de tal forma que se decidió construir una plaza de fábrica en la misma situación. El arquitecto Vicente San Martín hizo el proyecto y entre abril y mayo de 1762, aún con la plaza sin finalizar, se organizaron cuatro corridas con José Cándido, Joaquín Rodríguez Costillares y Juan Romero, de Ronda.

La obra realizada por San Martín fue restaurado a principios del actual siglo por el famoso arquitecto regionalista Aníbal González, autor también de los aledaños que albergan diversos complementos fundamentales del coso taurino sevillano: el museo maestrante; la capilla (con un retablo del famoso escultor sevillano Pedro Roldán, ante el que rezan los toreros sus plegarias antes de salir al ruedo); y la sede social de la Real Maestranza de Caballería, con una hermosa biblioteca con pinturas al temple del pintor Hohenleiter.

La fachada principal, ubicada en el sevillano paseo de Colón, junto al río Guadalquivir, viene centrada por la Puerta del Príncipe, decorada con mármoles y una verja del siglo XVII, que diseñó Roldán, procedente de un convento desaparecido. El interior de la plaza (a la que puede accederse