La corrida de Jandilla no acabó de romper hacia delante y la tarde se quedó a medias. Fue ligeramente soporífera en algunos momentos y tampoco abundaron los detalles tan propios de la Feria. En lo climatológico, tras la lluvia matinal, buen tiempo con nubes y tiempo fresco.

El toro que se murió solito. El tercero se tumbó a mitad de faena. No es nada nuevo. Lo sorprendente es que se desparramó a renglón seguido y todo hace indicar que se había muerto. Se le apuntilló con premura entre el desconcierto de la plaza y de su torero Castella. La plaza estalló en una protesta que no tenía destinatario.

Cuadrillas. No fue una buena tarde para las cuadrillas. No hubo saludos en banderillas. El gran Curro Molina no pasó de discreto en los pares del sexto. Se le nota que está recién operado. Buena brega del veterano Juan Montiel y buen par de Rafael Cuesta al quinto. A caballo, nada detacado.

La bronca de cada tarde. En el sexto, bronca en los tendidos de sol. Uno de los participantes arrolló a una mujer miembro de la seguridad. Hay que insistir en el consumo de bebidas alcohólicas como desencadenante de estos pugilatos en el tendido.

Castella, con luto. Castella lucía un brazalete de luto en su manga. Parece que lo llevará todo el año. Dicen que es por uno de sus abuelos.

Toca Amargura. Lo dijo uno de sol en el momento más bajo del festejo. Fue la frase de la tarde.
 

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