El sábado de farolillos es un día de mucha gente y ambiente especial porque llegan los visitantes ocasionales.

UN TORO CON UNA CORNADA. El sexto salió con una cornada en la pata derecha, detalle muy feo en la plaza de toros sevillana. Era una herida reciente, con sangre roja, que no era agradable a la vista.

LAS CUADRILLAS. Tarde discreta para las cuadrillas. En la de El Cordobés, correcto Raúl Caricol con el capote. De la de Rivera Ordóñez, bien el picador Diego Peña. En la de El Fandi, por aquello de que no ponen banderillas, todos pasaron desapercibidos.

MONTERAZOS A DESTIEMPO. Este año ha sido frecuente ver a los toreros destocarse la montera para pedir el cambio, algo que nunca ha pasado en la plaza sevillana. El colmo de los monterazos lo protagoniza El Fandi, que pide los cambios antes de que el toro haya recibido el segundo puyazo. La autoridad debería haberle llamado la atención.

LOS TERNOS TOREROS. No suelen estos prismáticos valorar los trajes de los toreros. En esta ocasión hay que resaltar que El Cordobés llevaba un bordado muy feo, mientras que Rivera se vistió de foma impecable.

PETARDO MUSICAL. La gente quería música a toda costa y lo consiguió en el sexto en el enésimo petardo del director de la banda de Tejera, que al poco de comenzar a tocar Ópera Flamenca tuvo que parar el pasodoble.

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