LUJO DE CUADRILLA. Aunque todos los aficionados lo saben muy bien, el lujo de la cuadrilla de Manzanares sorprende cada tarde. Los picadores cumplen a la perfección, como hicieron Chocolate y Barroso. La locura es ver lidiar a Curro Javier y poner banderillas a Juan José Trujillo, a los que Luis Blázquez acompaña sin desmerecer en absoluto. Durante la lidia del sexto, Curro se exhibió con el capote y Trujillo colocó dos pares sensacionales, a los que la música acompañó con toda justicia.

LOS CABESTROS. Los cabestros de la Maestranza cada día están en mejor forma. El sexto fue arropado y llevado a los corrales en un tiempo mínimo y en una maniobra perfecta de la parada mandada por Manolo Ruiz.

GRAN AMBIENTE. El festejo tuvo ambiente de lujo, como si de una corrida de Domingo de Resurrección se tratara. Aunque al final lo mejor lo hizo Curro Díaz, la gente preguntaba antes del festejo por Morante. Todos tenían presente lo sucedido en día anterior en Barcelona.

LAS CUADRILLAS. Además de la cuadrilla de Manzanares ya cantada, la tarde tuvo entre los mejores al picador Diego Ortiz, derribado por el segundo, pero airoso y buen piquero; a Álvaro Montes, muy eficaz con las banderillas. Y no hay que olvidar a Chocolate, que medio derribado siguió picando a lomos de las tablas.

GIMNASIA. Durante la corrida de ayer, los tres espadas realizaron distintos ejercicios para ponerse en mejor forma. El Juli hizo flexiones en el tercio de varas del tercero, algo así como estiramientos sobre el ruedo y con el toro en la plaza. Curro Díaz se ejercitó en el callejón con saltitos. Y Manzanares recibió los masajes de su mozo de espada sobre la mano que mantiene lesionada desde hace un año. Debe ser la modernidad, pero nadie se imagina a toreros de antes haciendo gimnasia en la plaza.
 

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