La novillada de López Gibaja soltó varios ejemplares con movilidad y nobleza, lo que hubiera propiciado el triunfo de los novilleros si hubieran estado acertados con la espada, sobre todo con el descabello. En conjunto, los erales merecieron mejor tratamiento de los que les ofreció el sexteto anunciado.
El que abrió plaza fue un novillo de notable movilidad con bastante desorden. El granadino Jaime de Pedro mostró sus buenas cualidades en una faena con muchos altibajos y con mejor acoplamiento en una tanda final con la derecha. Se había ido a portagayola y reincidió de rodillas en el tercio. Tras una estocada desprendida dio la vuelta al ruedo.
El segundo fue noble, pero acusó una notable falta de fuerzas. El valenciano Israel Guirao dejó muestras de un oficio bien aprendido en una faena de muleta que comenzó de rodillas y siguió con buenos muletazos, mejor sobre la derecha. Pecó de cierta frialdad, lo que puede estar relacionado con su sobrada técnica y capacidad
El tercero fue un mansito con poca clase. Nicasio Carbonell no estuvo muy acertado, evidenció una notable falta de preparación y no pudo superar los problemas que le planteó este eral.
El mexicano de la Escuela de Triana Javier Spínola se mostro muy entregado con un buen novillo, al que al final pudo someter con buenos muletazos sobre la derecha, bien rematados con los de pecho. Se eternizó con el descabello y escuchó los tres avisos. Cuando ya había sonado el tercero, acertó con el verduguillo. No debió saludar unas palmas cariñosas.
Otro buen novillo fue el quinto que permitió una labor muy templada del alicantino Rodrigo Villalón, aunque su labor careció de ajuste. Abundó más la expresión que el compromiso. Dio una vuelta al ruedo tras fallar con la espada.
Cerró la noche un novillo encastado, al que saludó con un farol de rodillas en el centro del ruedo el rondeño Rojas Ramírez. Comenzó toreando con los cambiados por la espalda y sufrió una cogida sin consecuencias. Toda la faena se fundamentó en la mano derecha, por donde mostró un toreo expresivo. Por la izquierda no le pudo dar ninguno. También marró con el descabello.
El jurado nombrado por la empresa designó como triunfadores y presentes en la final a Manuel León, Israel Guirao y Armando rojo, que lidiaran un encierro de Gabriel Rojas el próximo jueves 16 de julio
Plaza de toros de Sevilla, 89 de julio de 2026. Tercera novillada de promoción. Menos de media plaza. Seis erales de López Gibaja, bien presentados y de juego variado. Más nobles, segundo, cuarto y quinto; encastado, el sexto.
Jaime de Pedro, de la Escuela de Atarfe (burdeos y azabache): vuelta al ruedo.
Israel Guirao, de la Escuela de Valencia (blanco y oro): ovación tras aviso.
Nicasio Carbonell, de la Escuela de La Algaba (verde manzana y oro): silencio tras aviso.
Javier Spínola, de la Escuela de Triana (tabaco y oro): palmas tras tres avisos.
Rodrigo Villalón, de la Escuela de Alicante (lila pálido y oro): vuelta al ruedo tras aviso.
Rojas Ramírez, de la Escuela de Ronda (obispo y oro): silencio tras dos avisos.
Nacido en Sevilla en el barrio del Arenal, en la calle Pastor y Landero, frente a la Maestranza. Aficionado a los toros desde su infancia gracias al ejemplo paterno, un viejo amante de la fiesta que vio torear a Guerrita. Abonado de la Real Maestranza desde pequeño.