Los novilleros, antes del paseíllo. Foto: Álvaro Pastor Torres

Carlos Crivell.- Buen ambiente en la segunda de promoción y mejor nivel en los noveles que hicieron el paseíllo en la Maestranza. Se lidió un lote de erales de Villamarta muy justo de presentación y de buen juego en general. Acusaron mansedumbre varios de ellos, pero salvo los rajados tercero y quinto, casi todos repitieron con embestidas claras en la muleta.

Uceda Vargas demostró que tiene el oficio de torero bien sedimentado. Al manso primero le quitó las querencias con dos toques por bajo para sacarlo al centro. Allí se la dejó colocada para ligar tandas de muletazos de buena factura. El eral respondió al proyecto de Uceda que dejó en evidencia su cabeza clara y sus maneras toreras muy correctas. Solo le sobró el feo detalle de tirar la espada para las luquesinas. Lo mató bien y paseó una oreja con justicia.

Manuel Rueda fue un chaval animoso que recibió a su eral con una larga, para después quitarse las zapatillas sin motivo aparente. Se enfrentó a un buen novillo al que hizo una faena meritoria con tandas de derechazos bien planteados y resueltos. Le costó más acoplarse con la izquierda, cosa que logró en una tanda de mérito en la eral logró embarcar las arrancadas vibrantes del Villamarta. El único defecto que se le observó fue que su toreo fue siempre algo mecánico y poco relajado. Rueda tiene mimbres. Un pinchazo le quitó el trofeo.

El chiclanero Christian Parejo, pequeño de cuerpo, pero con raza torera, se dedicó a dar chicuelinas de salida a su novillo. Fue mansito y corretón y Parejo estuvo habilidoso para conseguir muletazos voluntariosos cerda de las tablas. No acertó con la espada. En banderillas fue atropellado Paco Monroy, que fue atendido de un golpe doloroso en el tobillo.

El alumno de la Escuela de Sevilla Antonio Romero dibujó alguna verónica con buen gusto. Este cuarto eral desarrolló movilidad que rayó en el genio. Romero se esforzó para alcanzar el lucimiento en una labor algo farragosa y con varias cogidas sin consecuencias. Acabó con ayudados de buena expresión aunque de nuevo fue atropellado. Lo mató a la primera de forma fulminante y se pidió una oreja por la alegre concurrencia.

El marroquí, de la Escuela del Campo de Gibraltar, Solalito, fue la gran sorpresa de la noche. Es un chaval espigado que ya en las verónicas se estiró con lances de calidad. Colocó tres pares de banderillas con gran espectacularidad. Su novillo fue manso y la faena transcurrió en las tablas. Solal Carmet, que así se llama, mostró reposo, toreo de figura erguida y muñecas bien engrasadas, mucha quietud y temple en las telas. A su aquerenciado animal le hizo una faena con derechazos de mano baja con mando y temple. También tiró la espada para acabar con los muletazos en cadena llamados luquesinas. Lo mató de una estocada y paseó una oreja de peso. Debe estar en la final.

El malagueño Rafael León recibió a su eral pasada la medianoche. Tras una portagayola se dedicó a dar chicuelinas. A su berreón oponente, que embistió mucho, lo recibió con buenos estatuarios. Se vislumbró que su toreo es de buen gusto en la primera tanda de derechazos. También apuntó maneras con la izquierda, pero lo mejor fueron los sensacionales pases de pecho de León. La faena perdió consistencia al embarullarse, pero dejó detalles toreros por la forma de moverse por la cara del novillo. Mal con la espada. Rafael León debe perfeccionar muchas cosas, pero también tiene mimbres.

Plaza de toros de Sevilla, 11 de julio de 2019, 2ª novillada de promoción. Más de media plaza. Seis erales de Villamarta, justos de presentación y de juego variado. Con fondo encastado, hubo mansos y otros muy boyantes. Destacaron el 1º, 2º y 6º. El banderillero Paco Monroy fue cogido en el tercero y se le atendió por una contusión en tobillo, de pronóstico leve. 

Uceda Vargas, de la ET de Camas, de nazareno y oro. Media estocada (una oreja).
Manuel Rueda, de Sevilla, de celeste y oro. Pinchazo y estocada (vuelta al ruedo tras petición).
Christian Parejo, de ET de Chiclana, de azul marino y oro. Dos pinchazos y estocada (palmas tras aviso).
Antonio Romero, de E.T. de Sevilla, de azul marino y oro. Estocada desprendida (vuelta al ruedo tras petición).
Solalito, de la ET de Campo de Gibraltar, de celeste y oro. Estocada trasera (una oreja).
Rafael León, de la E.T. de Málaga, de nazareno y oro. Tres pinchazos, descabello y estocada baja (silencio tras aviso).

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