Estaba por escribir sobre el proceso de ‘sevillanización’ que ha sufrido la plaza de Madrid, puesta de manifiesto en la primera corrida de San Isidro, bien con la lidia de reses impropias de la primera plaza del mundo, bien porque permiten la degradación completa de la suerte de varas, bien por la vuelta al ruedo a un toro con clase pero de juego irrelevante en el caballo, o bien por las dos orejas después de un aviso y con una estocada tendida y rinconera; iba a escribir sobre esos detalles, pero la realidad es que Talavante ha cuajado con la muleta al cuarto de Cuvillo, de nombre ‘Ganador’, al que ha toreado a gusto por los dos pitones con mayor profundidad por la izquierda. Ha sido nuevamente el Talavante bueno, que en los últimos tiempos ya no se prodiga, que se ha instalado en la comodidad de un apoderado-empresario que le firma cincuenta corridas en Navidad. Este Talavante sí merece la pena, incluso cuando se esconde en la oreja del toro para ligar en redondo continuado en la suerte del tiovivo. El toro de Cuvillo fue un prodigio de clase, incluso se abría al final de los muletazos para permitir al torero dejar la muleta colocada sin perder pasos. Fue un toro de calidad y Talavante lo cuajó en una faena de resonancia especial, que siempre llega por la propia emoción del toro, algo que Ganador tuvo en la muleta con embestidas soñadas.
Ma ha gustado la actitud de Tristán Barroso con sus dos toros, muy joven, con los arrebatos normales de quien se estaba jugando el futuro en dos toros, incluso con el abuso de las espaldinas y el toreo de rodillas, pero muy valiente firme, sin dar un paso atrás, por encima de dos toros que tenían mucho que torear.
Y me quedo con el comienzo de faena de Juan Ortega al quinto, un toro al que no acertó a templar en los muletazos. También unas chicuelinas perfectas al toro cumbre de la tarde. No tuvo toros a modo para su estilo ni tampoco espada.
Así que Talavante y Ganador me han chafado parte del texto. Pero que no caiga en saco roto, Madrid ha bajado el listón y sobre su ruedo ya ocurren las mismas cosas que en Sevilla también criticamos. San Isidro ha comenzado como en 2025, es decir, con Talavante por la Puerta Grande. Mal ciclo sería si con esta buenísima faena, el extremeño se proclama triunfador. Esperemos que lo que está por venir supere a esta faena a un superclase como Ganador.
Nacido en Sevilla en el barrio del Arenal, en la calle Pastor y Landero, frente a la Maestranza. Aficionado a los toros desde su infancia gracias al ejemplo paterno, un viejo amante de la fiesta que vio torear a Guerrita. Abonado de la Real Maestranza desde pequeño.