Diego Ventura triunfó en la plaza francesa de Istres. Ventura ha conseguido desorejar al primero de su lote, por lo que ha abierto la puerta grande del coso francés.

Paró a ese primer toro con Triana, un astado con mucha querencia a las tablas al que lidio de una manera excepcional metiéndose en su terreno y sometiéndolo para dejarle un rejón de castigo por dentro con mucho mérito.

En banderillas comenzó con Nazarí efectuando unos galopes de costado a milímetros del tor, no dejando nunca que perdiera de vista al caballo para que no se aquerenciara y rodeándolo de costado con mucho temple. Puso dos grandes banderillas. Terminó el tercio de banderillas con Ordónez poniendo dos palos y dejando piruetas ajustadísimas y de mucho mérito.

Terminó con tres violines y un par de rosas adornándose haciendo el teléfono. Mató de un rejonazo que puso en sus manos las dos orejas.

Al quinto lo paró con Buena Víbora. Éste fue un toro hondo y que se ponía por delante con la consiguiente dificultad para el rejoneador y sus caballos. Le dejó dos rejones de castigo.

Con Pegaso realizó un tercio de banderillas soberbio dejando dos palos brillantes, adornándose con piruetas, galopes de costado y mucha torería.

La faena siguió creciendo cuando sacó a Milagro y realizó un quiebro imposible. Con ella puso dos grandes banderillas. El caballo negro de Ortigao le sirvió para cerrar la faena con tres cortas. Un pinchazo y un rejón desprendido hicieron que pusiera pie a tierra sin la cuadrilla descabellando a la primera. Eso le apartó de aumentar su cuenta particular de trofeos, pero la gran faena perdurará en la memoria de los aficionados franceses.

Plaza de toros de Istres. Casi lleno

Toros de Capea, manejables.

Rui Fernandes, ovación y ovación.
Diego Ventura, dos orejas y saludos.
Francisco Palha, oreja y oreja.

Foto: Carlos Núñez
 

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