Peris2Luis Carlos Peris.- Andábamos en el acaloramiento de la tertulia al rebufo del cafelito y llegábamos a un asunto manido, asaz manoseado y tristemente real. Se trata del acoso que sufre la fiesta de los toros y que ha llegado a su derribo en más de un punto, lugares que aumentan de forma alarmante. Primero fue lo de Walt Disney cuando mata a la madre de Bambi para que las nuevas generaciones sean más amigas del toro que del torero y después la inquina a cuanto huela a España. Ahora, tras las urnas del 24-M, los lugares donde la fiesta peligra han aumentado. Valencia, Alicante, Huesca, Zaragoza, Coruña, Palma… tienen ya unos mandarines que quieren acabar con los toros aunque sea paulatinamente. Lo positivo de esas urnas que tan poco representan el sentir de las mayorías es que, con Bildu fuera, habrá toros en Illumbe. Ojalá siempre nos quede San Sebastián.

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