Ortega Cano_su hijoLuis Carlos Peris.– Aunque sé que estos pensamientos pueden resultar políticamente incorrectos en una sociedad donde campa a sus anchas el buenismo farisaico, he de decir que me encantó la imagen de José Ortega Cano haciendo el paseo con su hijo de la mano en la tarde nublada de La Puebla. Como antañazo Ordóñez y Paquirri llevaban a Francisco y a Cayetano en la Goyesca, Ortega se hacía acompañar de ese hijo nuevo que está paliando con creces la sucesión de catástrofes que sufrió tras la muerte de Rocío. Ya sé que en aras al proteccionismo de menores habrá voces que bramen contra José y que también habrá animalistas que se rasgarán las vestiduras ante la visión de un niño portando un rabo. Lo sé, pero qué quieren que les diga, que me encantó ver cómo un padre sale de su calvario particular con un hijo de la mano al gran escenario de su vida, una plaza de toros.

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