Luis Carlos Peris.- Estábamos bajo el arco glorioso de la Puerta del Príncipe y acababa de presentármelo Joaquín Almero, ese nexo de unión entre el toreo de México y el nuestro. «Iba usted vestido de verde y oro», le abundé y ahí se echó a llorar. Eso tras haberle dicho que él había sido el primer torero al que vi con las dos orejas de un toro en las manos, un toro de Guardiola en la Corrida de la Prensa de 1954. El hombre iba emocionándose poquito a poco recordando aquella tarde en Sevilla del mes de junio cuando triunfó clamorosamente cerrando un cartel que abría Cayetano Ordóñez y que complementaba Jesús Córdoba, mexicano como él, hijo del Tigre de Guanajuato y padre de Alejandro y de David, también toreros. Bueno, pues en esta Nochebuena fallecía en su rancho Salamanca Juan Silveti, aquel hombre que iba de verde y oro la primera vez que vi a un torero cortar dos orejas.

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