La corrida de Miura de las Colombinas se pudo seguir por la retransmisión de Canal Sur. Ha sido un acierto por parte de la empresa incluir este festejo en la programación de un ciclo taurino muy festivo, alegre y de escasa o nula exigencia como el de Huelva. La corrida de Miura estuvo bien presentada y ofreció buen juego. Otra cosa es si los toros tuvieron comportamiento de miuras. El toro de Miura ha cambiado de comportamiento, ahora abundan los toros nobles y pastueños, muy alejados de los encastados y duros de antaño. La corrida fue brava en el caballo y dejó estar a la terna sin mayores problemas.
En un cartel con dos banderilleros, estaba claro que se buscaba el espectáculo del segundo tercio como centro de la corrida. Las mejores banderillas las colocó Escribano en el quinto, con dos pares cambiados junto a las tablas de mucho mérito. El Fandi llegó a poner cinco pares, algo que no contempla el Reglamento, al cuarto, pero la mayoría de las veces clavó a toro pasado con evidente ventajismo.
El veterano torero de Granada puso en marcha su parafernalia en ambos toros. No pudo ser en el primero, que se echó a mitad de la faena. Lo consiguió en el cuarto, primero con los citados cinco pares de banderillas, para seguir con una faena alegre, movida, muy bien contada y de nula calidad. El público estaba encantado y cuando lo mató de un pinchazo y un descabello pidió las orejas, concedidas por un presidente predispuesto. El Fandi no engaña a nadie, tiene su estilo bien definido, más propio de plazas de pocas exigencias y ahí sigue un año y otro, aunque ciertamente ya relegado a carteles de poca relevancia.
La tarde fue aciaga para Manuel Escribano. En el tercio de banderillas del primero, invitado por Fandila, se cayó y el toro le pisó el pabellón auricular izquierdo, que quedó destrozado. Recompuesto en la enfermería, salió a matar el tercero con decisión y oficio, a pesar de la mala condición de toro miureño. Con el quinto estuvo muy bien. No humilló el toro y Escribano ofreció una lección ede alturas, sitio y distancia. Después de matarlo a la primera, el presidente le negó un trofeo merecido.
El tercer espada era el choquero Alejandro Conquero, al que le ofrecieron un regalo envenenado. El chaval apenas torea y no tiene el oficio necesario para ponerse delante de reses exigentes. El tercero fue muy bueno, lo que permitió que le buscara las vueltas con afán voluntarioso en una faena sin relieve, que remató a la primera y provocó una insólita petición de oreja por parte de los paisanos. El presidente la concedió. En el quinto, con más petición, se la negó a Escribano. El sexto, bravo en el caballo, pedía un torero con disposición y capacidad. Ahora Conquero no pudo resolver la papeleta.
Viernes 31 de julio de 2026. Coso de la Merced – Plaza de toros de Huelva. Tercer festejo de la Feria de Colombinas 2026. Entrada: Lleno.
Toros de Miura, bien presentados en líneas generales, parejos en sus hechuras. Exigentes y bravos en su conjunto, destacando el segundo y el cuarto de la tarde, ovacionados en el arrastre. El de peor condición fue el sexto.
‘EL FANDI’; Ovación y Dos orejas
MANUEL ESCRIBANO; Ovación tras aviso y Vuelta al ruedo tras aviso con petición
ALEJANDRO CONQUERO; Oreja y Silencio tras aviso
David Adalid y David Pacheco se desmonteraron tras las banderillas al sexto de la tarde.
Incidencias:
Debido al percance de Manuel Escribano durante el tercio de banderillas del primer toro de la tarde, se corrió turno, saliendo en segundo lugar el toro que estaba reseñado como tercero en el orden de lidia.
PARTE FACULTATIVO: Manuel Escribano Nogales fue atendido de una herida inciso-contusa en la porción inferior del pabellón auricular izquierdo, con afectación del lóbulo”. Bajo anestesia local se procedió a la reconstrucción plástica de la lesión, realizando la sutura del desgarro y la reconstrucción de la porción superior del lóbulo auricular. Pronóstico: Menos grave,




Nacido en Sevilla en el barrio del Arenal, en la calle Pastor y Landero, frente a la Maestranza. Aficionado a los toros desde su infancia gracias al ejemplo paterno, un viejo amante de la fiesta que vio torear a Guerrita. Abonado de la Real Maestranza desde pequeño.