Gonzalo Domecq López de Carrizosa comenzó una nueva aventura en 1996, cuando se llevó su mitad correspondiente de la ganadería Marqués de Domecq, la que él mismo había dirigido con sabiduría. La base de Martelilla estaba bien sentada, pero el objetivo era mantener la línea con el ganado que le había caído en suerte. Y bien se puede decir que en estos ocho años lo ha logrado. Martelilla ha sido considerado como un encaste original dentro del encaste Domecq.

Cuando se decidió dividir la ganadería de Marqués de Domecq en 1996, acordamos hacer una división mitad por mitad por sorteo. Sin embargo, aclara Gonzalo, “no fue un sorteo sin sentido, sino que llegamos a un acuerdo para que cada parte se quedara con todas las líneas existentes en la ganadería. Se sortearon dos partes de vacas y sementales”.

Lo que podría suponer una mutilación de una ganadería lo fue menos en este caso, “porque en mi caso era el que había llevado la ganadería que se dividió, así que cuando reuní mi nueva ganadería tenía lo mismo de antes en líneas generales”. Así surgió Martelilla, que para Gonzalo Domecq supuso, por encima de todo, “una tarea de reconstrucción de la parte que me faltaba de la baraja”.

Fue una división inteligente que ha tenido un final feliz, “porque creo que ya vuelvo a tener en Martelilla lo mismo que tenía antes; las características que pude echar en falta al principio ya las he encontrado”.

En Martelilla hay 300 vacas y 14 sementales. De ahí salen nueve corridas de toros y cuatro novilladas, lo que considera “suficiente por muchos motivos, entre otros porque el espacio no me permite tener más ganado, pero, además, porque creo que es número ideal para poder lidiar en plazas de cierta categoría y mantener una buena regularidad. Sobre todo me permite acudir a plazas de primera y a ferias de importancia, que es donde de verdad nos gusta lidiar a los ganaderos”.

Gonzalo Domecq tiene muy claras su ideas como criador de toros. ¿Se diferencia un toro de Martelilla de otro del mismo origen?
“Es pronto aún para afirmarlo, pero ya se puede apreciar signos distintivos. Lo bonito de esta profesión es darles un sello a los toros que crías, que alguien que entienda sea capaz de distinguirlo por su forma de embestir y moverse. Esa es la meta que todos tenemos”.

¿Y cómo es el toro que se cría en Martelilla?
“Lo principal es tener muy claro lo que se quiere lograr, porque de otra forma se pasa uno la vida buscando algo que nunca encuentra. Busco, por encima de todo, la clase, que a su vez es un compendio de otros factores. Clase es un galope rítmico con entrega, que obedezca a los toques del torero, con suficiente movilidad en positivo. El toro que no se mueve no interesa. Hay que conjugar la movilidad con la entrega, para que el público sienta que tiene emoción, pero que al mismo tiempo el torero sepa que obedecerá a sus llamadas. Todo esto conseguido de forma regular es mi objetivo principal”.

¿Y las hechuras pintan mucho?
“Eso es fundamental. Te hablo de clase pero antes hay un toro que tiene un fenotipo concreto que es quien ya te anuncia lo que puede ser en la plaza. En mi caso, creo que es algo que he logrado. El toro de Marqués de Domecq es un toro con bastante volumen dentro de que es el encaste Domecq. Con el paso del tiempo lo de Martelilla es un tipo de toro más fino”.

¿Y cómo se puede reunir la clase con las exigencias del público de un toro cada vez más voluminoso?
“Esto está cambiando mucho. Los públicos exigen ahora más volumen en el toro y también lo exigen en los reconocimientos. Algunos toros que antes eran buenos para Sevilla, en estos momentos no se te ocurre ni embarcarlos. En mi caso es más fácil lograr un toro más voluminoso pero que tenga clase, debido a ese origen de Marqués de Domecq. Comprendo que algunos ganaderos no quieran lidiar en plazas de primera porque les supone sacar el toro de tipo y eso va en contra de la clase”.

El ganadero habla con pasión del toro. Vive para la ganadería las 24 horas del día. Está preocupado con los problemas que afectan al toro, “el asunto de la lengua azul”, pero no ha tenido otras preocupaciones mayores. “Llevo toda mi vida con los toros, tengo la ganadería en la mano, de forma que si aparece algún problema puedo atajarlo con rapidez”.

Cuando llevaba seis años en su nueva etapa recibió un premio por su regularidad, “algo que me llenó de orgullo, porque no era un toro aislado, sino una camada completa”. La de la temporada recién finalizada ha seguido esa línea y estoy bastante satisfecho de su juego”.

En su palabra apasionada queda muy bien reflejado que es un ganadero vocacional y entregado a su labor. Y es un clásico en los tentaderos, “aunque han cambiado mucho. Hace 25 años, cuando empecé, el caballo era muy importante y la faena era casi un trámite. Todo es distinto, porque se valora el conjunto desde el principio hasta el final. Al toro se le exige bravura hasta el final. Y ese detalle ha cambiado mucho el tentadero”. Y no le importa que sus tentaderos los realicen toreros diversos, “porque luego delante del toro se pondrán toreros distintos. Si siempre se pone delante un espada de un corte se hará una selección en base a ese tipo de torero”.
De los machos, Gonzalo piensa que “hay que buscarlos ciando los tienes, porque si se buscan porque hacen falta se tiene el peligro de seleccionar con una exigencia menor. El semental debe ser excepcional y hay que seleccionarlo sin ninguna presión”.

LOS TRIUNFOS EN FRANCIA

Se siente Gonzalo Domecq especialmente contento con el juego que han dado sus reses en Francia. “Han sido cuatro corridas de toros, en Grau du Roi, Beziers, Bayona y Nimes, y tres novilladas, en Nimes, Arles y Dax. Se le han dado la vuelta al ruedo a tres toros en Arles, Nimes y Bayona. El de esta última fue muy emotivo, porque Javier conde hizo una gran faena y para el toro se pidió el indulto”.
Le gusta Francia, “porque es un mercado bueno en todos los sentidos, no sólo el económico, sino también como aficionados. Allí no suele haber problemas en los reconocimientos, porque las comisiones vienen al campo a verlos mil veces. Si no hay problemas de última hora, el toro se lidia con normalidad. Y esa exigencia incluye a los pitones, porque los analizan con mucha seriedad”. Concluye Gonzalo con que la economía de la fiesta en Francia es más boyante, “algo también muy interesante”.
En 2005 mantendrá sus plazas habituales con el añadido del domingo de Resurrección en Murcia, “que ya se está convirtiendo en una tradición, aunque este año pasado se suspendió la corrida por lluvia”.

MARTELILLA, LA FINCA DE SIEMPRE

Cuando se produjo la división, Gonzalo mantuvo la infraestructura que tenía con anterioridad. Martelilla es una finca con “muy buenas dependencias y en la que ya llevo muchos años”. En ella se combina a la dehesa y las labores agrícolas en una proporción de 30 a 70. Allí se aprovecha muy bien la mezcla de la agricultura y la ganadería. Es posible que se quede corta en cuando a la capacidad para aumentar el número de cabezas, “pero es algo que no me importa mucho, porque si admitiera más ganado no lo tendría. Creo que la cifra actual es la justa y adecuada para poder manejar bien una ganadería de bravo”.

REMATADOR, LA ESTRELLA DE LOS SEMENTALES.

Rematador, número 30, es el semental más apreciado por su dueño. “Es un toro de pelo sardo del año 94, que me tocó en el sorteo, que tiene unas hechuras muy buenas y que ha dado muy bien. Tiene regularidad y la mantiene. Viene de la familia de Malasombra, un nombre muy clásico en nuestra ganadería”. Pero hay también lamentos, “como la perdida de Oriental, número 73, que era otro con mucha historia y que ha sido muy importante”. Aunque siempre queda la alegría de otros, como Vocero, número 27, del cual viene dos toros premiados este año con vueltas al ruedo en Francia, y del número 1, de nombre Capacitado, que fue indultado hace dos años en Cuenca por Eugenio de Mora, pero al que todavía no se le han visto los productos”.

MARTELILLA, ENCASTE PROPIO DE DOMECQ

La Unión está haciendo estudios genéticos sobre los encastes. Hace poco, le ha comunicado a Gonzalo Domecq que Martelilla es un encaste propio dentro del encaste Domecq, es decir que se mantiene una línea pura dentro del encaste. “Es la misma Unión la que está haciendo estos estudios y este detalle es un espaldarazo para seguir adelante”

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