Manolo Grosso.- Estos son los ingredientes fundamentales que hacen de Morante un torero diferente. Ayer se acabó su Feria, y si bien es verdad, que no ha podido redondear ninguna tarde, hay que decir en su honor, que hemos visto un Morante muy concienciado, con un recuperado conocimiento de la lidia y con un marcado sentido de la responsabilidad. Aparentemente ya ha desterrado de su cabeza la absurda idea de que los toreros de arte no tienen porque ni intentar siquiera el lidiar al toro. Tanto en su anterior tarde, con la corrida de Jandilla, e incluso con los Vitorinos, y desde luego ayer, lo ha intentado siempre, con mejor o peor fortuna, pero, eso sí, siempre, lo que no es poco.

Ayer se invento a su primero de Juan Pedro, tras darles una maravillosas verónicas de recibo. Lo que parecía imposible, y mas en un torero de su corte, es decir hacerle una faena, lo fue consiguiendo, a base de tesón, voluntad, valor e inteligencia, hasta el punto que si llega a matar bien habría habido una fuerte petición de oreja. Pero todo esto es lo de menos, lo importante es haber recuperado a un Morante decidido y muy metido en todo lo que hace. Es cierto aquello que dicen que solo los que tienen la moneda pueden cambiarla, pero no es menos cierto que ha habido toreros que de no cambiarla nunca se han olvidado de ella.

Morante ha madurado o mejor aun, ha cogido solera y el sabor del buen brandy añejo de Jerez, ahora lo único que hay que esperar es que un toro le embista cien veces para volvernos a todos locos. ¿Quién hubiera dado un duro por este toro en manos de Morante hace tan solo un par de años? Seguramente nadie y sin embargo ayer nos deleitó con aromas diferentes, con sabores que parecían desaparecidos, con pinceladas de otros tiempos, lo dicho; empaque y majestad.

De Antonio Nazaré solo se puede decir que tuvo mala suerte de verdad y eso si, dio unas magnificas verónicas a su primero. Después desgraciadamente nada. Como Ponce, que parece mentira que no sepa que su toreo no luce con animales tan descastados e impresentables como los de Juan Pedro, que por cierto fracaso una vez más con otra corrida bastante impresentable para esta plaza. Habría que preguntarse quienes son los responsable de la empresa que se encargan de escoger los toros o quienes exigen este ganado. Deberían venir en el programa de mano, como los títulos de crédito de las películas en donde se puede saber hasta quien puso el catering, no basta con poner el de los presidentes y sus asesores hay mas responsables y estos los desconocemos desgraciadamente. Que cada cual se haga responsable de lo suyo.

Artículo publicado en El Mundo el día 29 de abril de 2009

 

A %d blogueros les gusta esto: