La corrida estaba en punto muerto cuando salió el quinto. Los toros de Victoriano del Río no habían dado muchas posibilidades a la terna. Solo Roca Rey con el segundo había hecho un esfuerzo sin recompensa. El quinto, de nombre Soleares, de Toros de Cortés, cinqueño, se dejó castigar en dos varas de José Manuel Quinta. El novel Zulueta se estiró en unos delantales garbosos. El torero peruano se lo brindó a El Juli. Roca Rey se fue al centro para citar de rodillas y cambiar la embestida por la espalda hasta en cuatro ocasiones. Comienzo explosivo con la banda atacando el pasodoble. El toro exigió mucho y Roca le echó la muleta abajo en dos tandas de derechazos poderosos. Nada fue igual por el izquierdo, por donde lo desarmó y en otro intento derrotó alto el de Victoriano. La música volvió sonar tras el desarme, pero el torero la mandó parar. Siguieron tres tandas de derechazos muy por abajo, de mando supremo, valor sin cuentos y pases de pecho de pitón a rabo. Vinieron después los circulares, el toreo de cercanías y todo estaba preparado para celebrar un gran triunfo. Se perfiló en corto, entró por derecho y fue cogido de forma dramática, volteado sobre el pitón y lanzado al albero de manera violenta. La taleguilla se llenó de sangre, se lo llevaron a la enfermería y la plaza entró en estado de conmoción. El palco sacó los dos pañuelos sin esperar ni siquiera a la petición popular. Las paseó Viruta. Roca había brindado a El Juli, a quien también un toro de Victoriano hirió de suma gravedad en esta misma plaza en el año 2013. Coincidencias de esta fiesta tan viva y con tanta verdad.
Ya en su toro anterior, de poca casta y escaso fuelle, había estado por encima de sus condiciones, aunque esta vez solo brilló su entrega. La faena fue larga y un pinchazo lo enfrió todo. Quedaba el quinto. Y ahí salió a por todas. Y lo pagó con sangre.
El otro momento digno de ser exaltado ocurrió en la lidia del sexto, otro cinqueño, al que Zulueta esperó con gallardía en la puerta de chiqueros en una larga a portagayola emocionante. El toro tenía redaños, no vendió con facilidad ninguna embestida. El joven torero le echó valor, se colocó en su cara para torear firme sobre la derecha en varias tandas en las que aguantó tarascadas incontables. Faena de valor sordo, por encima de un toro viejo y alevoso. Un espadazo final dio paso a una tímida petición y a una vuelta al ruedo que sella con dignidad su paso por la feria sevillana.
Con el primero de su lote, toro hueco de todo, lo mejor fue el comienzo con ayudados por alto. Las tandas, casi siempre por la diestra, no surgieron limpias, hubo afán y voluntad sin mayor lucimiento.
La tarde de José María Manzanares fue incolora. Ni tuvo toros ni tampoco los buscó. Muy flojo el primero, el de Alicante citó siempre fuera de cacho con una aparente falta de ánimo más que reveladora. Casi lo mismo ocurrió en el cuarto, al que desplazó con toques fuertes para acabar frenando por completo su embestida. La feria de Manzanares ha sido para pensar en el futuro con calma.
Un apunte final a la corrida de Victoriano del Río. Correcta de presentación, acusó una alarmante falta de casta y de clase. El quinto tuvo algo de más vida, pero desarrolló problemas por ambos pitones. Solo la entrega de Roca Rey logró domeñar a este astado tan difícil. Así es lo de Victoriano. Cuando salen buenos, todos encantados. Pero el malo de esta ganadería no le tiene nada que envidiar a las ganaderías más duras del campo bravo.
Plaza de toros de Sevilla, 23 de abril de 2026. Decimotercera de abono. No hay billetes. Tres toros de Victoriano del Río y tres – 3º, 5º, y 6º – de Toros de Cortés, correctos de presentación y de pobre juego por falta de casta. Complicados, el encastado quinto y el sexto.
José María Manzanares, de azul y bordados en cobre. Pinchazo y estocada atravesada (silencio). En el cuarto, media estocada (silencio).
Roca Rey, de azul celeste y oro. Pinchazo y estocada trasera (silencio tras aviso). En el quinto, estocada y cogido (dos orejas).
Javier Zulueta, de lila y oro. Estocada trasera y dos descabellos (silencio). En el sexto, estocada caída (vuelta al ruedo).
Roca Rey fue operado en la enfermería de una cornada en tercio medio del muslo derecho con dos trayectorias, de 20 centímetros ascendente y 15 centímetros descendente, en total 35 cm. Respeta el paquete vascular y nervioso. Pronóstico: Muy grave. Saludó en banderillas Curro Javier, que escuchó música. Picó bien al sexto, Carioca. Zulueta brindó el tercero a Gabriel Rojas. Roca Rey el quinto a El Juli.
Nacido en Sevilla en el barrio del Arenal, en la calle Pastor y Landero, frente a la Maestranza. Aficionado a los toros desde su infancia gracias al ejemplo paterno, un viejo amante de la fiesta que vio torear a Guerrita. Abonado de la Real Maestranza desde pequeño.