Lebrija apuntilla al toro devuelto (Foto: Álvaro Pastor Torres)

La música.- Acertó al acompañar los soberanos lances de Ferrera al quinto que sería devuelto y pinchó en hueso al no tocar en la exquisita faena al sobrero.

Lebrija.- Muy bien el puntillero de la plaza, que no actúa nunca, al atronar al toro devuelto y que se resistía a irse a los corrales, sobre todo porque su lesión le impedía moverse por el ruedo. Muy bien Lebrija.

Cuadrillas.- Fenomenal la lidia de Daniel Duarte en el cuarto. Fue lo más destacado de la tarde. No brillaron los picadores.

Lentitud.- Todo contribuye a que los festejos en Sevilla duren más de lo debido. La de ayer, tres horas. No se entiende que los alguacilillos deban esperar varios minutos a las cuadrillas para hacer el paseíllo. La autoridad debería agilizar ese momento, lo mismo que evitar que la nube de fotógrafos les impida iniciar el mismo. La salida y entrada de los picadores es muy lenta. Las faenas son muy largas sin motivo. Algunos presidentes tardan mucho tiempo en cambiar los tercios o anunciar la salida del toro siguiente. Al final, la más rápida dura dos horas y media.

Devolución.- La devolución del quinto, lesionado en banderillas, no se ajustó al Reglamento. Sin embargo, la plaza estaba encrespada tras la enorme actitud de Ferrera y a todos les pareció justo que saliera el sobrero. De todas formas, no es bueno saltarse el Reglamento con frecuencia, algo que ha pasado en esta Feria varias veces.

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