En los corrillos del toreo se decía que la novillada de Garcigrande era muy bonita. Y tan bonita. Una novillada de lujo, de cuernas gachas y cortas, ideal para una terna que llegaba a Sevilla para buscarse la gloria en el futuro. Pero esa novillada tan bonita fue un fracaso, porque no tenía sangre brava en sus venas, fue un lote sin vida, mortecino, sin el menor atisbo de casta. Sería una novillada para no pasar apuros, y no lo pasaron, pero ese tipo de novillos no permite expresarse a los novilleros. Por tanto, novillada de lujo, novillada podrida. Y eso lo pagaron los jóvenes aspirantes, que se estrellaron contra un mar de sosería y falta de casta. Y un aviso para la autoridad, hay que exigir mejor presentación para las novilladas en Sevilla. 

Había cierta expectación por ver a Olga Casado. Hacía catorce años que no toreaba en Sevilla una novillera con picadores, desde que lo hizo Conchi Ríos en 2012. Olga demostró que su toreo tiene compostura y pocas apreturas. Lanceó con estilo al primero, que después de un tercio de varas mínimo ya pedía los óleos. Se afanó por saltilleras la madrileña, para luego doblarse con torería por abajo. El novillo no podía ni con el número. Olga lo pasó por ambos pitones con mucha voluntad, buena postura y poca cercanía al animal.

El cuarto no se tenía en pie. Comenzó bien Olga con pases a media altura y remató con un hermoso cambio de manos. Después de dos tandas de redondos y una de naturales, en mitad de la faena, le señorita torera se echó de rodillas sin venir a cuento. Toda su labor, encomiable por la entrega, se estrelló contra la falta de alegría de un novillo sin fondo.

Ignacio Garibay firmó lo pasajes más rematados de la tarde. Siempre se mostró variado en quites, ya con saltilleras, ya con chicuelinas o tafalleras. Al comenzar la faena al segundo fue cogido de forma aparatosa sin consecuencias. En la primera tanda con la derecha toreó muy despacio. Siguió con cuatro tandas al natural con muletazos muy templados, limpios, bien rematados, para poner el broche con as luquesinas impecables. La estocada hizo guardia. La vuelta fue un buen premio.

El quinto era un pasmarote. Comenzó bien por bajo y de nuevo brilló por su buen trazo al natural, aunque no fue posible la ligazón con animal frenado. Alargó sin motivo la faena y ese detalle desesperó a un buen número de aficionados. La estocada fue de categoría. El silencio fue poco premio para su labor.

El novillo del debut con caballos de Manuel Domínguez fue muy flojo, como todo el encierro salmantino. La mejor virtud de la faena de Domínguez fue que con muy buen temple logró que el de Garcigrande no se cayera más en la faena. En las tres tandas iniciales con la diestra probó y afianzó al novillo, pero fue con la izquierda por donde el natural surgió a compás con mucha clase. Remató por debajo de la pala del pitón unos naturales de categoría. La espada cayó baja y atravesada. Se pidió la oreja y el palco debió considerar que no era mayoritaria.

El sexto fue un tratado de sosería y falta de vitalidad. Domínguez anduvo igual de entregado, pero sin poder llegar a la buena nota mostrada en el anterior.

En definitiva, una novillada rebuscada para que la terna no pasara apuros, pero al final lo que ha ocurrido es que no han triunfado. De tanto buscar un ganado cómodo, sin trapío, de perfiles planos, se llega a un derroche de sosería y falta de vigor, que deja en pañales a unos chavales que tenían la oportunidad de encauzar sus carreras. En lugar de un novillo de bravura encastada y bien presentado, han embarcado una novillada decadente y han pagado las consecuencias.  

Plaza de toros de Sevilla, 24 de septiembre de 2026. Primera de San Miguel. Dos tercios de plaza. Seis novillos de Garcigrande, pobres de presentación, escasos de fuerzas, nulos de casta y de poco juego.

Olga Casado, de celeste y plata. Estocada corta (silencio). En el cuarto, estocada perpendicular y descabello (saludos tras aviso).

Ignacio Garibay, de turquesa y oro. Estocada que soma y descabellos (vuelta al ruedo). En el quinto, estocada (silencio tras aviso).

Manuel Domínguez, de berenjena y oro. Estocada baja y atravesada (saludos). En el sexto, dos pinchazos y estocada (silencio).

Los tres novilleros debutaron en Sevilla con picadores, Domínguez debutó con caballos. Buena lidia de Curro Javier al sexto.

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos.
Privacidad