El Club Taurino de Sevilla ha tenido la ocasión de recibir como invitado en la noche de ayer al diestro linarense Curro Díaz, torero de los denominados de culto y dotado de una gran personalidad, tanto en los ruedos como fuera de ellos.
Francisco Díaz Flores, Curro Díaz en los carteles, tiene la particularidad de haber nacido en la misma habitación del Hospital de los Marqueses de Linares donde murió “Manolete”. Se presentó con gran éxito como novillero en la Maestranza un 15 de octubre de 1995, con una novillada de “Los Guateles”, donde cortó una oreja y dio una vuelta al ruedo.
Una carrera nada fácil, forjada en la etapa novilleril en el denominado “Valle del Terror”, matando auténticas corridas de toros, lo que le hizo adquirir un gran oficio. Esta próxima temporada, Curro Díaz cumplirá sus 30 años como matador de toros.
Una carrera basada en la honestidad, la personalidad y el caminar por derecho en la profesión, viviendo momentos muy duros y triunfales como sus dos Puertas Grandes en Madrid, en los años 2007 y 2016. Se presentó en la Maestranza como matador de toros el 6 de abril de 2005, para lidiar una corrida de Cuadri, junto a Leandro Marcos y Sergio Aguilar.
Vive en torero, habiendo pasado la temporada pasada momentos personales difíciles, tras la pérdida de su padre, y mantiene la ilusión intacta para estar “toreando siempre y no retirarse nunca” como nos transmitió en sus palabras.
Un torero que ha sabido adaptar su concepto de clase y de estilismo enfrentándose a las ganaderías más duras, lo cual le define muy bien, porque no ha tenido que salirse de su estilo lidiando esas corridas, ha sabido adaptar e imponer su toreo a ellas.
Le agradecemos tanto su visita como su sinceridad, cercanía y el compartir de manera distendida sus vivencias, mostrándole nuestra máxima admiración y respeto.
El acto se desarrolló en uno de los salones del restaurante “Las Piletas”, sede oficial de los encuentros de esta asociación taurina sevillana.




Nacido en Sevilla en el barrio del Arenal, en la calle Pastor y Landero, frente a la Maestranza. Aficionado a los toros desde su infancia gracias al ejemplo paterno, un viejo amante de la fiesta que vio torear a Guerrita. Abonado de la Real Maestranza desde pequeño.