En la segunda de promoción en Sevilla lo más destacado fue el cuarto eral de Guardiola de nombre Sonador, que le tocó al gaditado Fran Gómez y que le cortó dos orejas baratas. Del resto, detalles de Gonzalo Montoya y Antonio Davird y poco más.

Guardiola Fantoni / Montoya, Castellano, Ortiz, Gómez, Huertas y Antonio David.

Ganadería: seis erales de Guardiola Fantoni, bien presentados y de buen juego en conjunto. Destacaron el cuarto, de calidad excepcional, que mereció la vuelta, el primero y el sexto. Menos colaboradores, segundo, tercero y quinto.

Gonzalo Montoya (Sevilla): saludos tras aviso.
Rafael Castellanos (Ciudad Real): silencio.
Cayetano Ortiz (Campo de Gibraltar): silencio.
Fran Gómez (Jerez): dos orejas.
Emilio Huertas (Escuela Manuel Cascales): silencio tras aviso.
Antonio David (écija): vuelta al ruedo.

Plaza de la Maestranza, 10 de julio, 2ª de promoción. Novillada nocturna. Un tercio de plaza.

Carlos Crivell.- Sevilla

Las mulillas arrastraron a Sonador con el fondo de una ovación atronadora del respetable. Hubiera merecido mayor premio, la vuelta al ruedo, pero se intuye que el palco no tenía luces de color azul, y si las tenía no le dio la gana de premiar al eral de Guardiola con semejante honor. Bien pensado, maldita la gracia que le haría a Sonador que sus restos fueran paseados por el anillo maestrante. A su criador, Jaime Guardiola, la vuelta le hubiera hecho feliz. Si algún toro, novillo o eral llega hasta el lugar donde duermen su gloria los toros bravos, que le diga a Sonador que su casta dejó una profunda huella en la plaza sevillana

El novillo lo sorteó el gaditano Fran Gómez, que le cortó las dos orejas. El chaval no tiene la culpa de que le tocara un novillo tan bueno, tampoco es responsable de que el presidente, el que le hurtó la vuelta al eral, le concediera las dos orejas. Fran Gómez hizo bastante con dar muchos pases a una máquina de embestir. Entre todos, una tanda con la izquierda fue intensa y profunda y marcó la nota alta de su faena. Con una oreja hubiera sobrado, pero el señor Murillo estaba muy sensible en la noche sevillana.

Del resto de la novillada, una verónicas de Antonio David, de la Escuela de écija, en el saludo del sexto. Buen trazo, manos alegres y cintura flexible para componer un conjunto hermoso. El novillo sexto fue de nota y Antonio David pecó de torear algo acelerado y muy por fuera. Es el vicio moderno: se desplazan las reses más de un metro y los pases no tienen emoción. La gente le pidió la oreja, pero a esas horas el presidente había vuelto ya en sí del trastorno vivido en el cuarto.

El portugués Gonzalo Montoya, de la Escuela de Sevilla, dejó detalles interesantes en el primero. El novillo fue corretón y se dejó torear en terrenos de un sol ausente. Su labor fue a más con momentos de vibración y detalles de buen corte torero.

Dos novilleros nacidos en Ciudad Real y ninguno en Sevilla capital. Es lo que hay. El llamado Rafael Castellanos tropezó con un manso que lo cogió en varias fases de su labor. Acabó sin chaquetilla y masacrado. Le echó casta y pundonor para superar la prueba, lo que le valió el respeto de la concurrencia. El otro manchego era Emilio Huertas, que se enfrentó al animal más complicado por su genio. El chaval se embarulló sin poder darle reposo a su obra.

El representante del Campo de Gibraltar, Cayetano Ortiz, es francés. El de Guardiola, muy en el tipo Villamarta, embistió a su aire con poca fijeza. Cayetano hizo un trasteo voluntarioso en el que acabó provocando a un animal que acabó parado. No es hábil con la espada.

En suma, que al chaval Gómez le tocó la lotería con un novillo de bandera y un presidente con ganas de agradar. En el recuerdo de este festejo, la tremenda calidad, fijeza y templaza de un eral de Guardiola Fantoni llamado Sonador.

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