La noticia del festival fue sangrienta. Es asombroso que en un espectáculo donde está permitido el arreglo de los pitones, un toro cogiera de gravedad a Talavante. Y más sorprendente es que esta cogida llegara en la segunda vez que se tiraba a matar, después de haber pinchado en la primera ocasión. Y aquí vuelve a ponerse de relieve que no hay enemigo pequeño y que el peligro está siempre presente. Talavante sufrió una cornada calificada de grave por lo médicos.

Esta desgracia empañó un festival amable con un público generoso y todo dispuesto para pasar una tarde inolvidable. Pero no se contó con el ganado, que como suele ocurrir en este tipo de festejo careció de presentación, fuerzas y clase. El que embistió con más calidad fue el sobrero cuarto, de Garcigrande, que salió por una raspa sin fuerzas de la misma ganadería. Si en los corrales había un novillo de mayor presencia, ¿por qué soltaron a uno indecoroso y tullido? Los misterios del toreo.

Talavante llena los titulares del festival. El manso de El Freixo que lidió se encontró con un torero templado en muletazos por ambos pitones, además de muy creativo e imaginativo por la forma de intercalar arrucinas y luquesinas junto al toreo fundamental. Su labor emocionó a la plaza, pero después de la cogida aún fue mayor la entrega del público con el extremeño. Esa estocada en la que fue prendido fue suficiente y se pidieron por unanimidad las dos orejas. No llegó a completar la vuelta al ruedo. El pantalón desgarrado y la sangre visible obligaron a torero a entrar en la enfermería antes de poder culminarla.

Todo había comenzado con la actuación de Joao Moura padre e hijo con un buen novillo de Benítez Cubero. Lo de las colleras debería estar prohibido. A pesar de ello, ambos lograron buenos momentos, sobre todo el hijo en sus careras a dos pistas. El padre, por su parte, aportó esa madurez y sapiencia que ha presidido su trayectoria en los ruedos.

César Rincón se las entendió con uno de Jandilla que ni tuvo clase ni duró nada. Rincón lanceó con gusto, galleó por chicuelinas y dejó dos tandas de redondos de mucha enjundia. No hubo más.

Roca Rey estuvo muy bien con el sobrero de Garcigrande, en una faena sobre la derecha con poderío y mando. No recurrió a ningún toreo accesorio, tipo arrimón, lo que es digno de agradecimiento.

Pablo Aguado fue recibido con una ovación en recuerdo a su gran tarde de San Miguel. De las muñecas del sevillano sus muñecas nacieron los mejores lances de la tarde, siempre a la verónica, en dos partes con un tragantón en medio. Picó de forma admirable Espartaco. El novillo de El Freixo, también chico y sin clase, no puso nada de su parte. Aguado completó dos tandas con la derecha con apostura antes de que el animal se agotara.

Como debe ser, Pepe Martínez puso la garra novilleril con un astado de Julio de la Puerta que tampoco ayudó nada. Se fue a portagayola, siguió con más largas de rodillas, galleó por chicuelinas y comenzó su labor de rodillas. Se lo había brindado a sus compañeros. Puso toda la carne en el asador en una faena con mejores muletazos por la derecha con un animal también remiso y frenado. Se atascó con la espada.

Plaza de toros de Sevilla, 4 de octubre de 2026. Festival taurino a beneficio de la Hermandad de la Estrella y Autismo Sevilla. No hay billetes. Se lidiaron, por orden de salida novillos de Benítez Cubero, Jandilla, El Freixo, Garcigrande (sobrero), El Freixo y Julio de la Puerta, de poco juego en general.

Joao Moura y Joao Moura hijo, una oreja.

César Rincón, saludos.

Alejandro Talavante, dos orejas tras aviso.

Roca Rey, una oreja.

Pablo Aguado, saludos.

Pepe Martínez, saludos tras dos avisos.

Alejandro Talavante fue operado de una cornada con dos trayectorias en muslo derecho, de 10 y 4 centímetros con destrozos musculares. Pronóstico: Grave. La plaza estaba engalanada con laureles y gallardetes y colgaduras especiales. Se interpretó el himno nacional tras el paseíllo. Antes de comenzar su labor fueron ovacionados César Rincón y Pablo aguado. Pepe Martínez brindó el sexto a sus compañeros. Macarena de Pablo Romero se despidió del palco sevillano. Buenos puyazos de Manuel Jesús Ruiz Román. 

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