Antonio Nazaré fue silenciado con el toro que abrió plaza, un ejemplar de Martelilla que sustituyó al titular del mismo hierro que se partió de salida un pitón por la cepa. Este sobrero fue noble y quiso tomar bien los engaños, pero su falta de empuje y vitalidad se lo impidió. La labor del sevillano no pasó de voluntariosa ante un animal que terminó siendo un marmolillo. Mató de dos pinchazos y estocada defectuosa. Tampoco le dio opciones el cuarto, que empezó a defenderse y a evidenciar nula raza a las primeras de cambio. Al menos, se libró por suerte de la cornada cuando fue derribado toreando de capote en el primer tercio.

Zaragoza, 8 de octubre de 2012. Toros de Martelilla, el 1º jugado como sobrero. Deslucidos salvo el buen 3º y los manejables 5º y 6º. ANTONIO NAZARÉ: Silencio y silencio; JULIO PAREJO: Silencio tras aviso y silencio tras aviso; y JUAN DEL ÁLAMO: Oreja y ovación. Entrada: Un cuarto

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