Canorea2015Luis Carlos Peris.- Ocurre a veces, muchas veces, que los descendientes han de soportar el peso de una fama que no siempre se corresponde con la realidad. Es el caso de Eduardo Canorea como sucesor en el puente de mando de la plaza de toros de un hombre que siempre se distinguió por una generosidad poco rentable para la hacienda propia. Diodoro Canorea tenía ese desprendimiento que coloca una alfombra a tus pies, pero que no es positiva para el negocio. Le sucedió Eduardo y éste, quince años después de estar al frente de la Empresa Pagés, se va harto de estar harto. Sus problemas de salud no son lo suficientemente serios como para renunciar a su estatus de empresario importante, pero su forma de ser, tan distinta a la muy desprendida de su antecesor, le ha originado unos desencuentros que no siempre se han comprendido y de ahí el sorprendente adiós.

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos.
Privacidad