Diego Ventura lleva andado un gran trecho del territorio mexicano, lo mismo por plazas modestas que por los grandes cosos, donde ha matado toros de todo tipo. El domingo le correspondió saborear las mieles de la afición moreliana en el Palacio del Arte, donde ha cuajado dos grandes faenas, la primera coronada con el acero para cortar dos orejas y la otra, con mayor calidad artística pero que no redondeó con el rejón de muerte, por lo cual recibió un apéndice más.

El rejoneador de la Puebla del Río se enfrentó a dos astados de Garfias. El primero tuvo una salida alegre pero se apagó pronto, por ello, tras la colocación del rejón sobre Triana, tuvo que torearle mucho a lomos de Nazarí y Califa que pusieron la fibra necesaria para convencer al público. Como lo mató al primer intento cortó dos merecidas orejas.

El otro ejemplar garfeño, de mejor juego, permitió a Ventura un vibrante recibimiento a lomos de Chocolate, seguido del valeroso y emotivo Revuelo, que ejecutó tres inverosímiles pasadas por dentro y batidas a pitón contrario que volvieron loca a la gente que abarrotó este escenario taurino.

Acompañado del tema Juan Colorado, se montó sobre Sueste y luego sobre Ginés para mantener el nivel de sus evoluciones. Debido a que no despachó al toro al primer viaje, únicamente recibió un apéndice.

Diego Ventura toreará el próximo martes 15 de febrero en la tradicional feria de Villa de Álvarez, en el Estado de Colima, donde la particularidad de la plaza consiste en que desde hace 159 años, la gente de la región construye con sus propias manos, el coso con madera, palmas, mecate y petate, por ello es llamado ‘La Petatera’.

 

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