Peris2Luis Carlos Peris.- Tres días más y se hubieran cumplido los dos meses. Dos meses de clausura a cal y canto de la plaza de toros más bella del mundo. Dos meses con los que se le hace el caldo gordo a esa corriente antitaurina que existe, que está ahí y ante la que el taurinismo hace poco por defenderse. Esta tarde hay, al fin, toros en Sevilla, en la cuna del toreo, en el ombligo donde se mira enterito el planeta de Tauro. Dos meses casi de aquel mano a mano para la ilusión entre Borja Jiménez y José Garrido es demasiado tiempo y bien hará la empresa en dar con la piedra filosofal que evite la repetición de este desaguisado. Posiblemente, la imaginación sea la clave para encontrar la fórmula adecuada, dar con la tecla a fin de que las puertas del primer templo a Tauro no estén cerradas tanto tiempo, que no más que parece que los antitaurinos están detrás de la maniobra.

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