BarcelonLuis Carlos Peris.- Cajonazo a la decisión del independentismo catalán de prohibir las corridas de toros en su territorio. La locura prohibicionista de ese personal que presume de tolerante y ante el que cualquier Torquemada quedaría como un simple aprendiz se ha estrellado en la legalidad todavía vigente. Prohibir lo que no me gusta es el ideario de esa progresía que, incluso, pretende igualar los derechos del animal con los del hombre. Igualación que sirve para subvertir las reglas desde que Eva le ofreció su manzana a Adán cuando el Paraíso era lo que era. Nuevamente habrá toros en Cataluña y otro ridículo más para esos progres especializados en prohibir todo lo que no les gusta. Lo que no les gusta a ellos y sí a sus rivales, los muy fachas. Buena noticia esa de que las instancias superiores sirvan de dique en el que se estrelle el prohibir por prohibir todo lo que odian.

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