El Rey emérito. – Juan Carlos I ocupó una delantera de un palco de los maestrantes, acompañado por su hija la Infanta Elena. Recibió una ovación atronadora al hacer su aparición en la plaza. Los tres espadas le brindaron sus primeros toros.

Las bebidas. – Es incomprensible que se sigan vendiendo bebidas alcohólicas en tal cantidad en la plaza de toros. Además de modificar el comportamiento de los individuos que ocupan el coso, provocan innumerables molestias en las entradas y salidas para repostar. Pero es un dinero muy saneado y ahí toda lucha es imposible. Pero ni en el futbol se permiten las bebidas alcohólicas.

Las cuadrillas. –  Muy buena la brega de Juan José Domínguez en el cuarto. Los picadores no anduvieron finos, aunque a Sergio Molina lo aplaudieron después de un costalazo. Ningún banderillero saludó montera en mano.

La música. – Se nos ofreció al principio una relación de pasodobles que interpretaría la banda. No queda muy claro si es en caso de una buena faena o lo que tocan entre toro y toro. Al margen de ello, de nuevo hubo facilidad para amenizar faenas y poca actitud para cortar cuando la obra declinaba. Escuchó música en sus dos toros Roca Rey y Morante en el cuarto. A la faena de David de Miranda en el sexto no llegaron a tocarle, en realidad no hubo faena propiamente dicha para ello. 

El vestido de Morante.- Morante lució un terno espectacular de la factoría de Justo Algaba. Era de color negro con bordados en azabache cristalizado, un vestido único para una ocasión también única. 

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