Tercera novillada de promoción en Sevilla con abundante público y un nivel medio que es inferior al de otros años. Tres novillos buenos de Cayetano Muñoz y sólo El Manriqueño dejó muestras de un torero con estilo y un oficio superior al de sus compañeros. 

Plaza de toros de Sevilla. 3ª de promoción. Más de media plaza. Seis erales de Cayetano Muñoz, bien presentados y de buen juego, con mención especial para primero,  segundo y quinto. El sexto, inválido.
Juan Solís “El Manriqueño”, Escuela de Camas, rioja y oro, una oreja y vuelta al ruedo.
Samuel Rodríguez, de Murcia, de verde botella y oro, silencio y silencio tras aviso.
Fran Trillo, de Los Palacios, negro y plata, saludos y silencio tras aviso.

Carlos Crivell.-Sevilla

Foto: Álvaro Pastor Torres

Se llevó el triunfo un joven de Villamanrique de la Condesa, que aprovechó a su buen lote con el detalle de un oficio más avanzado que el de sus compañeros. Juan Solís se mostró solvente y variado con el capote toda la noche. Hizo dos faenas de menos a más, como si poco a poco se fuera encontrando más a gusto ante los erales. El primero de la noche tenía casta, era molesto porque al final echaba la cara arriba, pero repetía de forma incansable. El de Villamanrique logró algunos muletazos de trazo muy bueno, sobre todo en una tanda final sobre la izquierda. Fueron muy buenos los ayudados que precedieron a media estocada. Paseó la única oreja de la noche.

Pudo repetir triunfo en el cuarto, donde de nuevo fue ganando en calidad su trasteo conforme se acercaba al final. Desde un principio con algunos enganchones y un desarme, Juan Solís acabó con una tanda muy ligada por la diestra y otra con la izquierda de corte exquisito. Los pinchazos se llevaron un posible trofeo.

El torero de Murcia Samuel Rodríguez está muy poco formado para estos compromisos. Tampoco le ayuda su estatura tan elevada, de forma que los erales le pasan por las rodillas. Sus dos faenas fueron un compendio de voluntad aunque con escaso brillo. La del buen segundo, sobre todo por el lado derecho, fue de más cantidad que calidad. El animal fue tan bueno por el lado diestro como problemático por el izquierdo. Samuel lo intentó todo en el quinto en una faena larga de poco eco en el tendido. De nuevo se comprobó que estos toreros tan altos deben tener una calidad suprema para interesar al público. El novillo se dejó mucho, pero el de Murcia acabó embarullado y queriendo resolver en poco tiempo para buscar un triunfo casi imposible.

Fran Trillo, hijo del matador de toros Curro Trillo, es un principiante que ha cumplido los veintidós años, muy ortodoxo en sus formas, aunque con el defecto de utilizar una técnica excesiva con toque muy fuertes para desplazar a los erales. Se le puede juzgar por algunas verónicas de buen juego de brazos y la faena al tercero, un manso y rajado novillo que le permitió algunos pasajes de toreo al natural de muy buen concepto. El sexto era un animal medio cojo e inválido. La gente protestó pero el palco lo mantuvo y no ayudó nada al castellonense que vive en Los Palacios. Anduvo con voluntad aunque era poco menos que imposible con un animal tan tullido.
 

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